
odos tenemos un escritor dentro de nosotros y hoy salió el mío viendo a un ave posada en el balcón de la oficina. Estuvo por unos minutos ahí y cuando me disponía a tomarle una fotografía migró. Hacia donde solo ella sabe o tal vez no, pero con seguridad se posará en otro lugar donde alguien más rápido, ágil o apercibido que yo, logrará sacársela.
Viendo la oportunidad como esa ave que apareció cuando no la esperaba y se retiró de la misma manera, es que reflexiono en todas las situaciones que vivimos diariamente que no nos damos cuenta que son irrepetibles y que si no las tomamos nosotros otros lo harán por nosotros.
Un trabajo, un negocio, un viaje, un amor, un abrazo o una amistad.
Se sabe que las oportunidades no se multiplican porque las identificamos, sino porque las aprovechamos. Yo identifiqué al ave en el balcón y eso no hizo que obtuviera la toma que deseaba.
Vivir con un sentido de urgencia marca la diferencia, pensar que tenemos que hacer las cosas en el momento oportuno porque más tarde será tarde. Escribo esto no en relación a las actividades afanadas que nos consumen el día desperdiciando momentos irrepetibles; sino en aquellas situaciones donde podemos aportar, ayudar y agregar valor a las personas conscientemente.
Ejemplo de ello somos las mujeres madres que de manera frecuente sufrimos de incomprensión cuando queremos tener toda la casa ordenada porque sabemos que estamos aportando en la educación de nuestros hijos, estamos ayudándolos a tomar decisiones considerando los valores del orden y del tiempo como prioridades y además les estamos agregando valor a sus vidas porque al hacer bien algo y en el momento oportuno genera sensación de satisfacción y el autoestima se alimenta.
Otro ejemplo, son los varones diligentes que están atentos a las “aves” que aparecen en sus días y hacen que el ingreso a fin de mes se incremente… un negocio por aquí y otro por allá, cuando aparecen se los toma porque a los minutos echan vuelo. Puse como ejemplo un negocio para los hombres; no obstante, tal vez sea más oportuno hablar de una mujer (ellas en la mayoría de los casos levantan o hunden los hogares). Elegir la pareja correcta cuando se presenta es ver el ave en el balcón de la oficina y alcanzar a tomar la fotografía.
Es mejor tener la cámara en mano para que cuando las oportunidades se presenten las podamos tomar aun corriendo el riesgo de fracasar, pues pasar del fracaso al éxito es mucho más fácil y probable que hacerlo partiendo de las excusas o pretextos.
Ver las oportunidades como aves implica la conciencia del momento —aparecen y desaparecen—; enlaza la idea de estar atentos, prestos y diligentes para tomar acción en el tiempo “oportuno”; enreda sentimientos encontrados pues genera expectativa (esperanza) y al mismo tiempo incertidumbre e inseguridad pero insisto que es mejor fracasar intentándolo que llegar a la tumba con el sinsabor de un “y si lo hubiera hecho”, consientes por favor de que no todas las oportunidades generan retornos y estas son las que más satisfacciones nos provocan porque son las acciones que tomamos sencillamente porque son las correctas y hacer lo correcto no siempre es fácil, pero siempre será la mejor opción.
Así como todos tenemos un escritor dentro y hoy salió el mío mirando el balcón, sostengo en que todos tenemos aún en nuestra historia páginas en blanco para ser llenadas y hoy gozamos de la oportunidad de escribirlas en nuestras vidas antes de que echen vuelo.
Jean Carla Saba es conferencista, escritora, coach ejecutiva y de vida.
El presente artículo de opinión es de responsabilidad de la autora y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.
