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l Carnaval de Oruro, declarado Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la UNESCO el 18 de mayo de 2001, es una de las celebraciones más vibrantes y significativas de Bolivia. Este reconocimiento no solo destaca la importancia cultural y artística del carnaval, sino que también subraya la responsabilidad de preservarlo y protegerlo.

Sin embargo, a lo largo de los años, este evento ha enfrentado desafíos considerables, incluyendo el plagio cultural por parte de países vecinos y la aparente indiferencia de las autoridades bolivianas. La UNESCO ha evolucionado en su enfoque hacia la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial desde que inició los nombramientos de Obras Maestras del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

Esta designación específica de "Obra Maestra" fue parte de un programa que comenzó en 2001 y continuó con varias proclamaciones en 2003 y 2005. En 2008, la UNESCO implementó la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, que fue adoptada en 2003. A partir de entonces, la distinción de "Obra Maestra" fue reemplazada por la "Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad" y la "Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguardia". Todos los elementos previamente designados como Obras Maestras fueron incorporados a la Lista Representativa.

El Carnaval de Oruro es una maravillosa fusión de tradiciones ancestrales y católicas, con raíces que se remontan a tiempos precolombinos. La festividad en devoción a la Virgen del Socavón dura varios días y es conocida por sus coloridos desfiles, danzas y trajes espectaculares. Con 20 especialidades de danzas, una de las danzas más emblemáticas es la Diablada, una representación teatral que simboliza la lucha entre el bien y el mal, con influencias de la mitología andina y la evangelización cristiana.

La primera diablada es orureña y se bailó como tal más de un siglo antes de institucionalizarse de manera oficial en 1904, la Gran Tradicional Auténtica "Diablada Oruro", más conocidos como "los mañazos", haciéndola la primera del mundo, así como se la conoce. Al igual que la primera morenada del mundo es orureña, la Morenada Zona Norte, institucionalizada igual varios años luego de bailarla finalmente en 1913.

Cada año, miles de bailarines y músicos participan en esta celebración, atrayendo a turistas de todo el mundo, el 2025 la fecha en que recae Carnaval es el 1 y 2 de marzo. Este evento no sólo es un escaparate de la riqueza cultural de Bolivia, sino también un importante motor económico para la región de Oruro.

A pesar de su reconocimiento y su importancia cultural, el Carnaval de Oruro ha sido objeto de plagio por parte de países vecinos, especialmente Perú. En varias ocasiones, danzas y trajes tradicionales del carnaval orureño han sido presentados como propios en festividades y eventos internacionales organizados en Perú. Un ejemplo notable es la presentación de la Diablada en el Festival de la Candelaria en Puno, Perú, donde se ha argumentado que esta danza es parte de su patrimonio cultural.

Este tipo de apropiación cultural no sólo desvirtúa la autenticidad del Carnaval de Oruro, sino que también debería generar alerta y tensiones diplomáticas y culturales entre los países involucrados. Es fundamental reconocer y respetar la procedencia de estas manifestaciones culturales para preservar su integridad y significado.

Lamentablemente, la reacción de las autoridades bolivianas ha sido insuficiente o nula. A pesar de las reiteradas denuncias y protestas por parte de artistas y organizaciones culturales, las acciones gubernamentales para proteger y promover el Carnaval de Oruro han sido escasas. La falta de una estrategia clara y efectiva para defender el patrimonio cultural boliviano ha permitido que el plagio continúe e incluso se agrave con los años.

Es esencial que el gobierno boliviano asuma un papel más proactivo en la defensa del Carnaval de Oruro. Esto incluye no sólo la promoción internacional de esta festividad, sino también la implementación de medidas legales y diplomáticas para prevenir el plagio cultural. Asimismo, es crucial invertir en la conservación y promoción de las tradiciones y costumbres asociadas con el carnaval, asegurando que las futuras generaciones comprendan y valoren su importancia.

El Carnaval de Oruro es una Obra Maestra, un tesoro cultural que merece ser protegido y celebrado con orgullo. El reconocimiento de la UNESCO es un recordatorio del valor de esta festividad, pero también implica una responsabilidad compartida de preservar su autenticidad. Ante el plagio cultural y la falta de acción de las autoridades, es imperativo que tanto el gobierno como la sociedad boliviana se movilicen para salvaguardar este patrimonio inigualable, también para generar consciencia de que debemos resguardar todos los Patrimonios Culturales que tenemos. Solo así se podrá asegurar que el Carnaval de Oruro siga siendo una fuente de identidad y orgullo para Bolivia y el mundo.

Claudia Prado es periodista.

El presente artículo de opinión es de responsabilidad de la autora y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.