
a Diablada de Oruro es una danza emblemática y esencial del Carnaval de Oruro en Bolivia, una majestuosa celebración que combina elementos religiosos y culturales de origen prehispánico con tradiciones cristianas introducidas durante la colonización española. Esta maravillosa danza ha evolucionado desde sus raíces indígenas hasta convertirse en una manifestación cultural de gran significancia para el pueblo boliviano y ahora es reconocida a nivel mundial.
El Carnaval de Oruro tiene sus raíces en la cultura Uru, una de las civilizaciones más antiguas de Bolivia y del mundo. Mucho antes de la llegada de los españoles; los Urus celebraban el festival de Ito en honor a sus deidades. Tras la colonización española, en 1559 llega el catolicismo a la región de la que se llamaría Villa de San Felipe de Austria, hoy conocida como Oruro, tiempo en que muchas de estas festividades fueron prohibidas, pero se mantuvieron vivas bajo el disfraz de rituales cristianos.
De esa manera, las deidades andinas fueron sincretizadas con santos cristianos y la festividad de Ito se transformó en un rito cristiano celebrado el 2 de febrero, Día de la Candelaria. Esto tras encontrar la imagen de la Virgen de la Candelaria en 1789, justamente en el Socavón de la mina del cerro Pie de Gallo, un lugar también sagrado y de adoración de los Urus, es ahí donde se construyó posteriormente el Santuario de la Virgen del Socavón, donde cuenta la leyenda que moraba Anselmo Belarmino, el famoso Chiru Chiru o Nina Nina, quien era un ladrón que robaba a los ricos para dar a los pobres y en su humilde morada veneraba a esa hermosa imagen que hoy conocemos como la Patrona del Folklore de Bolivia. Fueron los mineros, tras ese hallazgo, quienes decidieron bailar en su honor en esa fecha y posteriormente se trasladó a tiempos de Carnaval, que era cuando tenían algunos días libres, tradición que ha pasado por generaciones.
La Diablada, que originalmente honraba al dios Uru Tiw, se convirtió en la danza principal del Carnaval de Oruro, representando la lucha entre el bien y el mal, con personajes como el Arcángel Miguel y la tropa de diablos. Esta danza, que combina elementos teatrales, máscaras y vestimentas elaboradas, con diferentes estamentos. El sábado de Carnaval se realiza una peregrinación hecha danza de cuatro kilómetros que dura aproximadamente veinte horas sin interrupción, con la participación de miles de danzarines y músicos organizados en 52 grupos, de los cuales 5 son diabladas: La primera del mundo, Gran Tradicional Auténtica "Diablada Oruro" (1904), Fraternidad Artística y Cultural "La Diablada" (1944), Conjunto Tradicional "Diablada Oruro" (1944) Diablada "Ferroviaria" (1956) y Diablada Artística "Urus" (1960), cada una con su propio estilo de danza, vestimenta y música, características únicas que enriquecen la identidad cultural que tenemos.
En 2001, el Carnaval de Oruro fue proclamado por la UNESCO como "Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad". Esta proclamación reconoció la riqueza cultural y la importancia histórica de las danzas y tradiciones que conforman el carnaval, incluida la Diablada. Posteriormente, en 2008, el Carnaval fue inscrito en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Por su parte, el gobierno boliviano ha promulgado varias leyes para proteger y promover la Diablada. El 23 de febrero de 1995 declara Patrimonio Cultural Artístico, Tradicional y Folklórico de la Nación al Carnaval de Oruro; norma que determina que entre la gama de expresiones artísticas del Carnaval se encuentra la Danza "La Diablada". En 2011, la danza de la Diablada fue declarada Patrimonio Cultural e Inmaterial del Estado Plurinacional de Bolivia, reforzando su protección y promoviendo su difusión tanto a nivel nacional como internacional.
A lo largo de los años, se han registrado varios intentos por parte de países vecinos, especialmente Perú, de reclamar la Diablada como parte de su propio patrimonio cultural. En 2010, Miss Perú, Karen Schwarz, se presentó en el Miss Universo con un traje de Diablada, lo que provocó protestas formales por parte de Bolivia. En 2021, el Ministerio de Cultura de Perú declaró la "Diablada Puneña" como Patrimonio Cultural de la Nación, lo que fue criticado por Bolivia como un intento de apropiación cultural. Estas disputas han llevado a Bolivia a reforzar su política de promoción y protección de la Diablada, tanto a nivel bilateral como a través de organismos internacionales como la CAN, UNASUR y la OEA.
Recientemente, en este 2024, Bolivia presentó una denuncia contra Perú ante la UNESCO por el uso indebido de danzas bolivianas en la Festividad de la Virgen de la Candelaria de Puno. En esta denuncia, se alegó que Perú había registrado danzas como la Diablada, la Llamerada y la Morenada como parte de su patrimonio. Esta situación llevó a protestas en varias ciudades bolivianas y reavivó el debate sobre la protección del patrimonio cultural.
El próximo 4 de agosto, a partir del mediodía, se llevará a cabo una protesta global contra el plagio de danzas bolivianas, coordinada por la Organización de Defensa del Folklore Boliviano y la Asociación de Conjuntos de Folklore de Oruro. Se espera la participación de 100 ciudades, donde los bolivianos alrededor del mundo bailarán diversas danzas bolivianas durante una hora, transmitiendo en vivo y ondeando las banderas bolivianas.
El Carnaval de Oruro y la Diablada no sólo son una celebración de la identidad cultural boliviana, sino también una demostración de la riqueza y diversidad del patrimonio intangible de la humanidad, reconocido y protegido por la UNESCO y el Estado boliviano. La magia de Oruro se vive en cada danza, en cada traje elaborado con esmero, en cada participante ya sea danzarín, músico o artesano, y en cada historia contada a través de los siglos. El Carnaval de Oruro, con su Diablada como protagonista, sigue siendo un testimonio vivo de la rica herencia cultural, uniendo el pasado y el presente en una celebración que trasciende fronteras y generaciones, una lucha entre el bien y el mal que culmina de rodillas ante la sublime imagen de la Virgen del Socavón.
Claudia Prado es periodista.
El presente artículo de opinión es de responsabilidad de la autora y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.
