
l periódico de Cochabamba La Voz (23/01/26) informó que los estudiantes de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) denunciaron públicamente a los “peores” docentes de las diferentes Carreras y Facultades. Los consideraron “peores” porque sus clases se caracterizan por su mala calidad y atraso, su desconocimiento de las materias, asistencia irregular permanente a clases con atrasos y faltas, mal comportamiento con los estudiantes varones y mujeres —el acoso a las mujeres en particular tanto dentro como fuera de las aulas— y otros.
Debido al acoso muchas/os tuvieron que dejar la Facultad o cambiar de Carrera e incluso cambiar de universidad. Informaron que se tienen en general malas experiencias con los dirigentes estudiantiles puesto que, al recibir dinero de las universidades, no son capaces de escuchar y defenderlos. Además, los malos docentes son encubiertos y protegidos por las autoridades superiores. Ante esta situación los estudiantes se vieron obligados a exponer las denuncias —escritas y con fotos— en tendederos en la entrada principal del Paseo Autonómico de la universidad. Al enterarse de las denuncias públicas decenas de estudiantes acudieron cada día para informar sobre sus problemas y experiencias personales.
La UMSS salió clasificada en 2023 entre las peores universidades del mundo por el Rangking Mundial QS entre 1500 evaluadas. Otros organismos internacionales como la UNESCO y la Fundación para el Periodismo trataron de conocer cuanto ganaban los docentes de esta universidad pero no obtuvieron respuesta. Se logró saber extraoficialmente, sin embargo, que los profesores titulares ganan en promedio 2000 dólares mensuales. En otras universidades del país logran ganar entre 15000 a 18000 Bs mensuales en promedio —por ejemplo en la UPEA de El Alto de La Paz— y en otras.
Las universidades públicas de Bolivia reciben cada año recursos del Tesoro del Estado, pero el Estado no puede fiscalizarlas respecto a cómo gastan ese dinero debido a las normas de la Autonomía Universitaria. Debido a estas normas el pueblo boliviano no tiene derecho a conocer cómo se usan sus propios recursos, no puede conocer en qué medida las universidades contribuyen al país y a la población. Esto es injusto.
El nivel académico de los docentes de la UMSS es generalmente bajo, como en todas las universidades públicas y privadas incluyendo a las católicas. Se estima que más del 95% de los profesores son apenas de nivel de licenciatura, lo que significa que no han elaborado una tesis de buen nivel de investigación-o las compraron a los vendedores de tesis, una costumbre muy popular conocida públicamente. En general los docentes de reciente ingreso son jóvenes de menos de 25 años, apenas egresados y titulados de las diferentes carreras y facultades.
Mayormente los nuevos docentes son hijos e hijas de docentes antiguos de la misma carrera, facultad y universidad. Los docentes jóvenes logran ingresar a las facultades gracias a la práctica del “nepotismo cruzado” consistente en que sus padres intercambian apoyos con amistades de otras carreras para que sus hijos e hijas logren aprobar las convocatorias públicas de docentes. El “nepotismo cruzado” es una vieja y mala costumbre en las universidades bolivianas- que si bien permite que los hijos e hijas de docentes antiguos ganen las convocatorias públicas, no contribuye a elevar el nivel académico de los docentes.
Lamentablemente son un perjuicio para las universidades y para el país.
Cada familia universitaria (2 y hasta 4 miembros promedio) logra tener un ingreso mensual de 45.000 a 60,000 Bs promedio. Al final del año cada familia de docentes de la UMSS —y de otras universidades del país— logra ganar el doble gracias a los aguinaldos y otros ingresos. Muchas veces las hijas e hijos de los docentes más influyentes logran trabajar, además, en los Centros de Investigación en calidad de “investigadores a tiemplo completo”.
Existen también otras actividades bien remuneradas, las consultorías, con las que los docentes pueden obtener ingresos suplementarios. Esta situación resulta altamente contradictoria con los ingresos de las altas autoridades del Estado -presidentes, ministros, gobernadores, alcaldes, etc.- que no ganan individualmente ni la décima parte de lo que obtienen las familias universitarias del país.
Al poder ser mayormente hijos, hijas y parientes de docentes y autoridades poderosas, los docentes calificados de “peores” por los estudiantes de la UMSS pueden considerarse “intocables” -por lo que se permiten incurrir en las malas conductas denunciadas por los estudiantes.
En general los docentes de las buenas universidades de los países vecinos y de más allá tiene el nivel académico de Doctorado. Es raro y casi imposible que tengan un nivel más bajo. Tener doctorado significa que han elaborado tesis de investigación durante algunos años y han formulado aportes nuevos al conocimiento científico y cultural. Con los nuevos conocimientos pueden presentarse a las convocatorias públicas para habilitarse como nuevos docentes en las universidades. Esto no sucede así, lamentablemente en las universidades bolivianas tanto públicas como privadas y católicas ya que en general estos doctores -bolivianos y extranjeros- son rechazados sin tener la oportunidad de informar sobre lo que saben y cómo pueden contribuir a los estudiantes y al desarrollo de Bolivia.
En realidad, estos doctores son rechazados por las “familias docentes” y sus intereses económicos. Este fenómeno también es visible en otras universidades bolivianas, también repletas de grupos familiares que “dominan” durante muchos años desde los rectorados y las facultades —la UMSA, por ejemplo—. En estas condiciones, para poder estudiar y conocer el funcionamiento real de las universidades bolivianas se requiere tener amplios conocimientos de sociología y de antropología, ya que operan internamente como los ayllus andinos.
La denuncia de los estudiantes de la UMSS y la ausencia de doctores en las universidades bolivianas revelan asimismo que el “Capital Humano” de Bolivia es bajo comparado con el de los países vecinos y otros. Este problema desnuda una grave carencia a las nuevas autoridades del gobierno de Bolivia cuyo compromiso es impulsar al país hacia el desarrollo económico y social. Contar con un “Capital Humano” avanzado significa que se dispone de un personal de alto nivel académico -muchos de ellos doctores- cacterizados por un conjunto acumulado de conocimientos, habilidades, experiencia y motivación reconocidos.
Las autoridades universitarias del país están conscientes desde hace mucho tiempo del atraso de sus docentes respecto a otras universidades vecinas y del mundo. Estas autoridades no llegan, sin embargo, a recorrer las vías reconocidas para lograr una modernización efectiva. Algunas optan por colocar parches multicolores en las facultades y carreras para tratar de elevar la apariencia de la calidad de sus docentes. Estos aditamentos son algunas veces los “posgrados”, “magísteres” y “Diplomados de Educación Superior”, este último traído de Cuba hace diez años por la UMSA. Con este Diplomado se pretende mostrar a los estudiantes y docentes que conociendo algunas técnicas de enseñanza —el zoom, el meet, los sinópticos, la redacción y otras técnicas— pueden ser considerados como “buenos” docentes y profesionales. Otras veces los parches son las “acreditaciones de las facultades” por universidades de algunos países vecinos con el objeto de mostrar a los estudiantes que sus propias instituciones tienen buen nivel académico.
Finalmente, la pregunta es si disponer de estos parches es suficiente para mostrar a los estudiantes y al país que se tienen universidades y facultades modernas.
Bernardo Corro Barrientos es economista y antropólogo.
El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.
