
a Cumbre Escudo de las Américas realizada el 8 de febrero pasado en Estados Unidos, congregó a 12 presidentes de países de América Latina que coincidían entre sí y con el presidente Donald Trump por el respeto a la institucionalidad democrática y a los derechos humanos. La reunión se realizó pocas semanas después de la captura del dictador venezolano Nicolas Maduro.
A la reunión no fueron invitados los presidentes de Brasil, México, Cuba, Colombia, Chile, Nicaragua y otros, por tener ideas y experiencias gubernamentales diferentes a las analizadas en la Cumbre.
El objetivo de la Cumbre fue promover y defender la prosperidad y el desarrollo económico, la seguridad y la libertad en las Américas, temas de gran preocupación en la región desde hace décadas. También se trató el tema de las migraciones ilegales que afectan sobre todo a Estados Unidos -y de diferente manera diferente a cada país-, así como la agresiva penetración de la China en América Latina.
El primer caso trató sobre el desarrollo económico y la situación económica de la población mayoritaria que vive muchas veces en condiciones de pobreza extrema y de miseria. La aspiración al desarrollo de los países de la región fue bloqueada durante décadas debido a la imposición autoritaria de doctrinas opuestas al crecimiento de las empresas e inversiones en los diferentes sectores productivos.
Un ejemplo de la acción de estas doctrinas fue Cuba cuya población tuvo que vivir durante más de 60 años en la miseria, mientras una pequeña cúpula dominante gozaba de lujos y riquezas. Otro ejemplo fue Venezuela, país que hasta hace 30 años fue el más rico de la región, pero debido al “chavismo” la población cayó bruscamente en la miseria y millones de habitantes tuvieron que emigrar al exterior para vivir. Es el caso también de Bolivia que vivió durante 20 años bajo la dictadura narcotraficante del partido MAS, causando la pobreza de la mayoría de la población. Los otros países vivieron situaciones casi similares en las últimas décadas.
Otro tema que aflige a los países asistentes a la Cumbre es el de la libertad. En los países mencionados como Cuba, Nicaragua, Venezuela (hasta hace poco), la población no goza de libertad de pensamiento, de opinión ni de asociación. La menor disidencia es castigada con la persecución y la expulsión de las fuentes laborales. Las cárceles se encuentran llenas de presos políticos y es frecuente la eliminación física de los opositores.
Cientos de familias se ven obligadas a emigrar cada año para huir de la persecución política y de la pobreza. En los países que no cayeron en manos de dictaduras similares fuerzas políticas opositoras ejercen fuertes presiones abiertas y encubiertas con el objetivo de tomar el poder y debilitar la democracia. Algunas fuerzas políticas opositoras cuentan con importantes recursos para financiar sus actividades subversivas provenientes muchas veces del narcotráfico.
El tema de la seguridad también fue tratado en la Cumbre. En la mayoría de los países de la región no existen buenas condiciones de seguridad debido a la existencia de poderosas bandas criminales y cárteles del narcotráfico que crean actividades delictivas y subversivas.
Las bandas criminales dominan grandes regiones e incluso sectores de la economía, de la agricultura, la minería, incluso de pueblos y territorios. Las organizaciones terroristas tienen la capacidad de afectar al conjunto de la estructura económica, política y financiera de los países. Se reconoce que algunos gobiernos de países latinoamericanos no son plenamente cooperativos en el control de la seguridad que afecta a los países vecinos.
Por otra parte, un tema importante tratado en la Cumbre fue la agresiva penetración de China a los países de la región. Se ha detectado que esta penetración no siempre es beneficiosa y positiva para los países latinoamericanos. La penetración se realiza mediante un abanico de modalidades desde generosos préstamos para construir infraestructuras como puertos, carreteras, puentes, edificios y estadios, hasta becas para estudiantes en diferentes centros de estudios y viajes de turismo a China para parlamentarios y funcionarios gubernamentales.
Se ha detectado que la generosidad china no es siempre desinteresada y que tiene intereses encubiertos más allá de la simple cooperación al desarrollo. Este es el caso del megapuerto de Chancai cerca de Lima cuyo funcionamiento pretende subordinar al Perú a los intereses chinos. El puerto está siendo construido mediante capitales privados de 60 por ciento de china y de 40 por ciento del Perú, lo que concede al primero la amplia capacidad de control y manejo de las operaciones del puerto. El puerto podrá conectar grandes volúmenes de mercancías de Shanghai en China hasta el Perú.
Se considera que China tendrá a mediano y largo plazo la posibilidad de inundar el mercado de los países latinoamericanos y más allá. Se teme que junto a esta mercancía puedan operar también los traficantes de drogas de diverso tipo entre Asia, Europa y América Latina. Es probable que esquemas similares de sociedad son aplicados por los chinos en sus proyectos de cooperación en otros países de América Latina.
Finalmente, sobre este punto, algunos analistas observan con desconfianza que el puerto puede ser utilizado por China para fines militares.
En Chile se produjo recientemente un caso parecido al del Perú en relación con el nuevo proyecto en preparación del gigantesco cable submarino de comunicaciones interoceánicas entre Chile y China. Existe la sospecha en el nuevo gobierno de Chile de que mediante este cable la China pretenda acceder clandestinamente a las comunicaciones reservadas no solo de Chile sino de los otros países de la región. El nuevo gobierno de Chile aún investiga las proyecciones de este proyecto.
Bernardo Corro Barrientos es economista y antropólogo.
El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.
