
esde hace algunos años se construye aceleradamente el megapuerto de Chancay en Perú, a 75 Km al norte de Lima. Cuando se concluya la construcción en 2032 la obra constituirá el primer puerto inteligente, plenamente automatizado y el más grande y moderno de Sudamérica. El puerto permitirá el transporte de millones de toneladas de carga cada año y países como Brasil, Ecuador, Colombia, Bolivia y Argentina podrán utilizarlo para mandar sus exportaciones hacia China principalmente.
Se cree que algunos puertos chilenos que antes se consideraban esenciales para las exportaciones de Argentina y Bolivia dirigidas al Asia disminuirán su importancia en los próximos años. El puerto de Chancay es construido gracias a una asociación entre inversionistas privados peruanos (40 por ciento) y chinos (60 por ciento, probablemente con capital mayoritario del Estado chino).
El proyecto de Brasil de construir una vía interoceánica por el norte de Paraguay y Argentina para conectar al norte de Chile tendrá que desplazarse hacia el norte de su territorio para llegar directamente al Perú desde sus diferentes zonas productoras y exportadoras. De la misma manera, lo harán las exportaciones de Ecuador, Colombia y Chile. El nuevo contexto exige la rápida modernización de los ferrocarriles de transporte de mercadería de los países vecinos involucrados.
El transporte de mercancías de estos países en dirección a los puertos asiáticos —Hong Kong y Shanghai en particular— tomarán entre 10 a 12 días gracias a la intervención de las grandes y modernas empresas navieras que llegarán por primera vez a estas zonas del mundo.
Antes se requería cerca de un mes para llegar a los puertos asiáticos. Las navieras, dotadas de sistemas modernos de refrigeración permitirán el transporte rápido y en buenas condiciones de mercancías como carne, fruta y otras perecederas que antes era imposible exportarlas. La gran producción minera del Perú y de los países vecinos podrá contar con las facilidades de este puerto.
Decenas de bancos internacionales y de los países involucrados en el nuevo sistema de carga y de transporte tendrán que desplazarse hacia Lima y Chancay y conectar sus actividades con el sistema financiero internacional. Grandes grupos de especialistas y expertos en finanzas y comercio exterior de diferentes países tanto latinoamericanos como del mundo tendrán que trasladarse a los nuevos centros financieros de Lima y Chancay.
Por otra parte, la dinámica futura del puerto de Chancay implica que un buen porcentaje de las exportaciones chinas de diversas características se dirigirá pronto a ese puerto con el objetivo no solo de copar el mercado peruano sino también de alcanzar a los países vecinos y de más allá. El nuevo puerto está concebido para jugar un papel de trampolín -un gigantesco “hub internacional”- para la producción y las exportaciones chinas que buscan mercados de consumo.
Actualmente los productos industriales chinos tienen acceso al mercado sudamericano, pero con el nuevo puerto el volumen de sus exportaciones será multiplicado. La alta competitividad internacional de las mercancías chinas significará en muchos casos el desplazamiento de productos industriales y otros de los países sudamericanos.
Es posible anticipar que en el mediano y largo plazos el enfrentamiento entre los bienes de alta tecnología china y los bienes sudamericanos redundará en beneficio de China. Lo mismo se puede anticipar respecto a los productos que llegan corrientemente desde Europa, de América del Norte y de otros lugares.
Es probable que los distintos aspectos y proyecciones nacionales e internacionales que implica el puerto de Chancay no hayan sido procesadas convenientemente por las autoridades peruanas. Uno de los aspectos conflictivos es haber permitido la alta preponderancia del aporte chino en la asociación con los inversionistas peruanos (60 contra 40 por ciento).
En este caso, la China posee el control prácticamente total del manejo del puerto y de sus conexiones internacionales. Otro aspecto cuestionable es la disponibilidad que tendría la China de utilizar el puerto para usos militares. En este caso la China estaría creando una base militar en el Perú con proyección a otras zonas de América Latina. Este aspecto está siendo observado con preocupación por las autoridades estadounidenses.
Otro aspecto conflictivo es que el mega puerto puede crear y multiplicar rápidamente algunas actividades colaterales negativas como la delincuencia organizada y el tráfico internacional de drogas prohibidas. Perú no tendría en el futuro próximo la capacidad para impedir el surgimiento de mafias del narcotráfico que operan en el puerto para el transporte de drogas provenientes de diferentes países y exportadas hacia otros países del mundo.
Como se puede apreciar, estos temas tendrán amplia repercusión en los países de Sudamérica y Latinoamérica en general. En este caso será necesario que se inicien las consultas y análisis entre los países involucrados directa e indirectamente. De la misma manera, será necesario que instituciones internacionales como la Organización de los Estados Americanos y otras analicen este asunto.
Bernardo Corro Barrientos es economista y antropólogo.
El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.
