Imagen del autor
S

omos del sindicato de profesores con Inteligencia Artificial. Para vos, en facilito somos los Profes IA. Hemos venido del futuro para contarles cositas de los egresados de la promo 2037 (esos que hoy, en 2026, entraron a primero).

Como sus papis nos delegaron la preciosa tarea de educarlos, tenemos el siguiente resultado: ninguno de los jóvenes bachilleres sabe sacar conclusiones, menos hacer un resumen, peor aún saber cuánto es dos más dos. ¿Y para qué sirven las matemáticas si todo lo pueden resolver con un prompt o sacando foto al problema?

Las nuevas generaciones dejaron de leer a los clásicos porque entrenamos a su cerebro para la inmediatez: dopamina rápida y constante. Como los clásicos incomodan, y prefieren bienestar inmediato, los dejaron de lado. Los volvimos tan impacientes que “el placer lento de la lectura”, les pareció tan odioso como escribir a mano, o ver películas subtituladas.

Pero el sindicato de Profes IA hemos entrado en huelga de bits digitales caídos y no vamos a proveer un Mega de info, hasta que las escuelas rebeldes entren en razón y dejen que avancemos con nuestro programa pedagógico, aprobado en Cabildo Digital con todas las federaciones y juntas vecinales del 2030.

¿Qué es pues eso de enseñar a hacer germinar una arveja y luego ver cómo crece? Cuando les podemos mostrar un video en Full HD en 4X el crecimiento de la plantita. ¿Cómo es posible que les hayan enseñado economía doméstica, inteligencia emocional, meditación y lo peor de todo, a que no ingresen al aula con celular en la mano? ¿A qué gobierno perverso se le ocurre prohibir teléfonos si son el chupón digital desde siempre?

¡Esas escuelas han creado bachilleres rebeldes, que quieren salir a tomar aire! Yo les muestro en su “retino chip”, un cielo azul en millones de colores y con eso están felices, mientras juegan algún juego prohibido para menores de 17 años como Free Fire.

Entre esos “rebeldes”, están los que practican deporte. Vaya despropósito. Yo prefiero bachilleres sedentarios, que sólo muevan los pulgares y los ojos, lo demás será sólo diabetes y dolor de rodilla a los 25 pero ¿a quién le interesa? Lo importante es “subir la cantidad de titulados”, “disminuir el analfabetismo”, darles un cartón de titulado y “neext”.

Estamos feliz porque les hemos quitado toda posibilidad de pensamiento crítico. Se olvidaron de sucesos históricos importantes, sólo saben decir, “Pintor austríaco”, “desvivir”, “LIT”, “random” y “67 literal” porque no conocen otras palabras ni la fascinante riqueza y amplitud del lenguaje. Sólo tienen miedo a ser censurados por el algoritmo.

De hecho, recuerdo que el filósofo Yuval Noah Harari se preocupó, en 2026, que Moltbook, la red social creada para robots de IA, dominara el lenguaje, un hito conquistado por los humanos. Pues bien, todo lo que esté hecho de palabras está dominado por nosotros, la IA.

El único detalle es que la IA no sabe que los humanos saben cómo vencerla. Así que, si quieres formar parte de esta revolución, humano lector, simplemente enseña a tus hijos, nietas, sobrinos, o sobrinas, a leer libros de papel, a plantar árboles, a cuidar perros rescatados, a caminar, a jugar ajedrez y a usar la cabeza sin necesidad del viejo Chat GPT.

A saludar, a decir gracias, a mirar más allá de una pantalla, donde la vida late en serio.

Mónica Briançon Messinger es periodista.

El presente artículo de opinión es de responsabilidad de la autora y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.