
na oferta de AutoMind de invertir Bs 1.750 y ganar Bs 105.000 en un mes, es una estafa. La plataforma TruthScan analizó el audio, en la que el millonario Marcelo Claure sugiere hacer esa inversión. La publicidad fue generada a través de la inteligencia artificial.
Son varias las fotografías que mostraban a Messi fingiendo una falta o pisando el pie del deportista inglés Djed Spence, durante la semifinal del Mundial 2026. Esas imágenes fueron manipuladas y hasta mal manipuladas, porque desaparece el balón. También es falsa la foto del presidente Paz viendo el partido final con la camiseta de la Selección española.
Imágenes del video Independencia camba, donde se ve a un grupo de hombres preparándose para la batalla, no tienen ninguna relación con Bolivia. Como es engañoso afirmar que Petrobras “vuelve a Bolivia” porque esta empresa mantiene sus operaciones en el país.
Por otra parte, una fotografía del canciller junto a la dirigente del MAS, Leonilda Zurita es real; pero sacada de contexto, porque entonces el ahora ministro cumplía una misión en un organismo de cooperación internacional.
El ciudadano común no cuenta con los medios ni con los estudios para diferenciar una noticia verdadera de una falsa. Ante esta contingencia, la entidad “Bolivia Verifica”, un medio digital creado por la Fundación para el Periodismo, se ha dado a la tarea de combatir la desinformación que circula a diario en las redes sociales o en los medios tradicionales. Esta entidad a la cabeza del comunicador Renán Estenssoro está conformado por periodistas de reconocida trayectoria, alejados de cualquier tienda política.
¿Por qué se engaña a la gente con noticias falsas? Porque desinformar es un buen negocio y se recibe una paga por ello; unos se llaman guerreros digitales, otros dicen defender la verdad frente a los ataques al Gobierno. Algunas personas y entidades se han dado a la tarea de distorsionar la verdad enviando a las redes sociales contenidos falsos, diseñados para engañar, desinformar y manipular a la opinión pública. A estos contenidos se denominan fake news.
Vivimos en medio de las fake news. Como las noticias falsas suelen ser escandalosas o divertidas, reciben mucha interacción, lo que hace que los algoritmos las muestren a más personas; es más, las historias falsas suelen estar diseñadas para provocar emociones fuertes, como miedo, ira o indignación. Esto reduce el pensamiento crítico y aumenta la velocidad a la que se comparten. El objetivo es claro: cambiar la opinión pública, para hacerla favorable o desfavorable al gobierno.
Para entender mejor, un algoritmo en redes sociales es un conjunto de reglas y fórmulas matemáticas que deciden qué contenido se muestra a cada usuario. Así, por ejemplo, si una persona quiere saber cuánto cuesta el alquiler de un departamento en una zona determinada, pronto recibirá ofertas de distintas inmobiliarias. Las redes sociales determinan qué publicaciones o videos aparecen en tu feed (archivos que proveen contenidos de forma permanente).
Ante esta situación, los periodistas tienen un cargo, no solamente profesional, sino también moral, de guiar al lector y a la audiencia a que puedan diferenciar lo verdadero de lo falso, lo que se debe aceptar y lo que se debe poner en duda.
Tendemos a creer aquello que coincide con nuestros gustos y le damos like; en tanto criticamos y descalificamos a quien afirma algo, que probablemente es verdadero, pero no coincide con mi opinión. Se suele afirmar que las mentiras tienen patas cortas, esa afirmación ahora es falsa, porque las noticias falsas son más duraderas. El lector debe ser más responsable, no se trata de colocar like “me gusta o no me gusta”, sin antes analizar el contenido.
El 42% de la población boliviana se informa a través de Internet mediante teléfonos celulares, superando a la televisión. El consumo digital está dominado por Facebook y WhatsApp, mientras que plataformas como TikTok van creciendo entre los jóvenes. Un estudio de Coolosa Comunicaciones revela que, aunque el 86% de los bolivianos considera al internet esencial para informarse, solo el 27% confía plenamente en los medios. Algo más, 6 de cada 10 usuarios usan su teléfono móvil para informarse, frente al 16% que prefiere la TV. En otras palabas, estamos expuestos a que nos mientan.
Dos preguntas deberíamos hacernos permanentemente: Quién es la fuente y en qué medio se dijo. No todas las fuentes son creíbles y no todos los medios son serios. Si esto es así, un presidente no debería mentirles a los ciudadanos, ni un maestro enseñar falsedades a sus alumnos…
Ernesto Murillo Estrada es filósofo y periodista.
El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.
