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precio y agradezco la contribución de abogados amigos que enriquecieron el análisis, incorporando sustento legal a las consideraciones que siguen. En el ordenamiento jurídico boliviano, la Máxima Autoridad Ejecutiva (MAE) es quien:

  • Dirige la entidad pública.

  • Ejerce control jerárquico.

  • Aprueba, autoriza o tolera actos administrativos.

  • Es responsable por acción y por omisión.

La responsabilidad de la MAE no se extingue mediante la delegación de funciones; el argumento “no sabía” no es jurídicamente válido para una MAE. En el Órgano Ejecutivo, el presidente y el vicepresidente son MAE del Estado en su conjunto, y los ministros, MAE subordinadas.

La MAE responde cuando autoriza, permite, no controla o no impide un daño al Estado. La cadena de mando culmina en la Presidencia y la Vicepresidencia. Todas estas aseveraciones se sustentan en los artículos 235, 237 y 238 de la CPE; en la Ley 1178 (SAFCO), la Ley 004 (Marcelo Quiroga Santa Cruz) y el DS 23318-A, de acuerdo con la experiencia y el conocimiento de mis versados amigos.

Por angas o por mangas, Evo, Álvaro, Luis y David tienen responsabilidad plena por sus actos en el ejercicio del poder. Hagamos el esfuerzo de identificar los distintos ámbitos en los cuales, más temprano que tarde, las responsabilidades recaerán sobre sus espaldas:

  • Empresas estratégicas deficitarias (resulta ocioso enumerarlas).

  • Corrupción estructural y silencio institucional frente a la corrupción.

  • Contrabando de diésel, oro y cocaína.

  • Uso político de las Fuerzas Armadas y la Policía.

  • Diseño y defensa del modelo económico.

  • Blindaje político a ministros cuestionados.

  • Responsabilidad ideológica y operativa.

  • Endeudamiento y aval económico a proyectos inviables.

  • Continuidad de redes de contrabando.

  • Crisis de reservas.

  • Subsidios sin control.

Un argumento suele esgrimirse en su defensa: que no pueden cargar con toda la corrupción previa. Es cierto. Pero sí deben responder por su encubrimiento o por su continuidad.

Podría seguir enumerando. Promovieron la descomposición institucional para facilitar implementar su estrategia de poder. Comenzaron coludidos con las mafias para asegurar su permanencia en el gobierno y terminaron sometidos, cooptados por esas redes mafiosas. Mi abuelita decía: “vive con cerdos y terminarás siendo uno más de ellos”.

Estamos frente a un proceso en el que varios exministros del régimen están procesados y algunos guardan detención preventiva. Hasta la fecha, solo una MAE, Luis Arce Catacora, está preso y enfrentando a la justicia por millonarios hechos de corrupción en el Fondioc.

La ciudadanía no vinculada a las mafias exige que las MAE enfrenten la justicia y asuman responsabilidad. Deben reponer el daño causado al Estado. Es necesario sentar precedente. Ellos y sus familias deben sentir el destierro moral y el oprobio social.

Evo, Álvaro y David son las MAE, los responsables del desastre institucional. Ellos nos entregaron a las mafias; ellos nos dejaron al borde del colapso. Deben asumir responsabilidad y rendir cuentas.

La justicia selectiva no es justicia.

La impunidad en la cúspide destruye el Estado de derecho.

Jaime Navarro Tardío es político y exdiputado nacional.

El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.