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e quiero invitar a la celebración de los ocho añitos de un bache callejero en el Plan 3.000, un barrio de Bolivia. Está en la Avenida Transcontinental, cerca de mi casa. Habrá payasitos, torta y mucha diversión porque ocho años no se cumplen todos los días, y menos aún si eres un bache de gran tamaño.

Te resultará curiosa esta invitación, pero es una de las notas hilarantes que suelen leerse a menudo en este país (principalmente en Santa Cruz). Allí, los vecinos cansados por la falta de gestión municipal, llevan a la chacota este tema, porque parece que lo único que nos queda es reírnos ante la permanente falla en la infraestructura urbana de cualquier ciudad boliviana.

Una lluvia es el mejor test para las “obras estrella”.

Déjame preguntarte una cosa: ¿tú sabes qué es lo que está haciendo China, para ser la potencia mundial actual y que es franca competencia a Estados Unidos, a Rusia y a otros países del llamado primer mundo?

Esa es la pregunta del escritor Dan Wang en su libro Breakneck y responde que, si Estados Unidos quiere competir realmente con China debe centrarse más en la ingeniería y menos en los litigios.

Él se preguntó: ¿Cuál es la carrera profesional que tienen los líderes y mandos medios en los diferentes gobiernos del mundo? Descubrió que una buena parte de los liderazgos están en manos de abogados, por eso es que los logros de los abogados terminan siendo firmas, convenios, y actas; es decir documentos con valor legal pero que final del día son sólo un papel con una firma.

Por otro lado, ¿qué es lo que encontró en China?

Que los líderes y mandos medios son ingenieros, por lo tanto, su forma de resolver los problemas no pasa por una firmita, por un trámite, o por ponerle más burocracia a la burocracia, sino por resultados visibles y tangibles a partir del pensamiento concreto y estratégico que ofrece la ingeniería.

Ahora bien, imagínate traer esa misma lógica acá. Y que tus autoridades, en vez de estar pensando en izar la bandera; en colocar una ofrenda florar en cada fecha “conmemorativa”; marchar en los desfiles, levantando la imagen del prócer, o sacar al pobre Eduardo Abaroa para “vueltear” por las calles de La Paz, cada 23 de marzo; firmar documentos de entendimiento para que no bloqueen durante una semana, que todo termine en juicio de responsabilidades, o en auditorías a la pasada gestión, resulta irrisorio. Más aun cuando los baches cumplen años y las calles se inundan, se sifonan o debes tragar tierra durarte años, esperando a que culmine “la obra estrella de tu alcalde”.

Ojo, estoy hablando mal de los abogados, pero creo que ya estamos enterrados en papeles y actas de entendimiento, convenios, y en leyes que no se cumplen. Y cada día, tu calle, tu barrio, tu puente, tu avenida, tu carretera, tu hospital no terminan de estar resueltos porque, pareciera que es mejor una foto de dos jetones, dándose la mano, sonrientes, porque han firmado un documento y ése es su gran logro.

El país de la tramitología absurda. El país donde todo se arregla pidiendo un rompemuelles o “más leyes”. En vez de cumplir las que ya tenemos.

Ojalá que las nuevas autoridades subnacionales tengan mentalidad pragmática, más de ingeniero, y que deleguen los trabajos a gente que trabaje y no se la pase en comisiones, y que no crean que estampar su firmita en un papelito, hará de este territorio un mejor lugar para vivir.

Mónica Briançon Messinger es periodista.

El presente artículo de opinión es de responsabilidad de la autora y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.