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n el atardecer del viernes 14 de febrero de 2025, mientras muchas parejas se disponían a celebrar el Día de los Enamorados, Javier Milei disparaba desde su cuenta en X el mensaje que desencadenaría un posible fraude transnacional y el escándalo que lo ha golpeado de lleno en toda su gestión.

La promoción por parte del presidente argentino del criptoactivo $Libra provocó que una gran cantidad de personas invirtieran en la moneda, que escaló un pico violento de valorización y se desplomó luego, dejando un tendal de damnificados y unos pocos grandes ganadores con acceso a información privilegiada.

A un año de aquel episodio, las distintas líneas de investigación impulsadas no han arrojado conclusiones determinantes y Milei continúa sin dar explicaciones. Así comienza Delfina Torres Cabreros, periodista de El País de Madrid, a recordar lo sucedido en 2025.

“La Argentina liberal crece!!!”, comenzaba el ya célebre mensaje, que a continuación presentaba un proyecto privado supuestamente dedicado a “incentivar el crecimiento de la economía argentina, fondeando pequeñas empresas y emprendimientos argentinos”. Incluía el enlace de una web —vivalalibertadproject.com— y el código de un contrato que le permitía a los interesados en comprarla “encontrar” esa moneda desconocida en sus billeteras virtuales.

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La moneda había sido creada apenas media hora antes del posteo de Milei y los fondos para su operación inicial, transferidos en los cinco minutos previos por sus desarrolladores, los mismos que pocas horas después vendieron sus tenencias de la moneda ya disparada y se retiraron con ganancias de entre 80 y 100 millones de dólares.

Parte de esa operación fue confirmada por el estadounidense Hayden Davis, CEO de la empresa que creó $Libra y con quien Milei había firmado 15 días antes un contrato confidencial en el que lo declaraba como su asesor en materia cripto, según una reciente revelación del diario argentino Clarín.

Davis es un personaje clave en esta trama. El hombre, que posa con sus lentes de marco color oro en una selfie junto al presidente, se ufanaba en su círculo de poder hacer que Milei cumpliera con cualquier cosa que le pidiera: postear en redes, tener reuniones, promocionar. “Yo controlo a ese nigga —escribió en un chat que circuló en medios nacionales—. Le envío $$ a su hermana y él firma lo que digo y hace lo que quiero. Una locura”.

Milei borró su mensaje cinco horas después de haber publicitado la criptomoneda, pasada la medianoche de San Valentín. Tras recibir un raudal de críticas, dijo que “no estaba interiorizado de los pormenores del proyecto”, lo que terminó de destruir la cotización de $Libra. De acuerdo con un informe del Congreso argentino, un total de 114.410 billeteras virtuales sufrieron pérdidas por la maniobra (498 perdieron más de 100.000 dólares y 3.144 perdieron entre 10.000 y 100.000 dólares), mientras que hubo 36 billeteras virtuales que ganaron más de un millón de dólares cada una.

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Hasta el momento, Milei ha dado pocas y vagas explicaciones, pero su principal estrategia fue decir que solo había difundido, en calidad de ciudadano, una iniciativa que consideraba interesante, sin ser parte de ese proyecto. Sin embargo, hay detalles que apuntan en sentido contrario. Por ejemplo, el código alfanumérico que incluyó en su mensaje no estaba disponible en Internet al momento en que lo publicó. Alguien debió facilitárselo antes.

Por este hecho hay una causa judicial en Argentina, que avanza con lentitud. “La causa se sigue instruyendo, estamos haciendo medidas de prueba”, detalló el fiscal a cargo, Eduardo Taiano. Todavía la justicia no llamó a declarar a testigos ni a denunciados y el fiscal recibió un pedido de apartamiento por supuesta falta de objetividad que, sin embargo, fue desestimado por el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi.

Además de Milei, en la causa está denunciada su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quien habría gestionado los encuentros del presidente con los distintos actores del mundo cripto y habilitado su ingreso a los despachos oficiales.

También alcanza a Davis; al empresario singapurense Julian Peh (cuyo verdadero nombre sería Bao Qihao) y a quienes se sospecha que funcionaron como enlaces locales, Mauricio Novelli y Manuel Terrones Godoy. A ellos dos se les trabó, además, un embargo en criptoactivos equivalente a 300.000 dólares.

“Hasta ahora al presidente le salió muy barato. No hay grandes responsabilidades para Milei y no porque no existan pruebas, sino porque hay un acuerdo tácito entre los jueces y los fiscales para no investigarlo. Tiene que ver con lógicas de impunidad muy instaladas en Argentina que evitan que presidentes en funciones sean condenados”, apunta Pedro Biscay, director del Centro de Investigación y Prevención de la Criminalidad Económica (CIPCE).

Para Biscay, si bien es más complejo probar el delito de fraude, hay sobrada evidencia de que Milei se interesó en un negocio ajeno, lo que configura el delito de negociaciones incompatibles con la función pública. “En el mundo, un caso así se resuelve en un año”, asegura.

Las dos iniciativas impulsadas por el propio Milei para contener el escándalo no arrojaron información valiosa. En mayo pasado, y mediante un simple decreto, Milei eliminó la unidad especial que había creado para investigar el caso $Libra, sin difundir ningún informe ni resultado del trabajo realizado, por considerar “concluida su tarea”.

La Oficina Anticorrupción (OA) —a la que también le dio “intervención inmediata” tras el estallido— lo exculpó en junio. Esta oficina, dependiente del propio Gobierno y encabezada por un ladero del ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, consideró que Milei “no infringió la Ley de Ética Pública” y que su publicación, realizada “a través de su cuenta personal”, debe interpretarse como un “acto de comunicación individual o privado que no ha generado direccionamiento oficial de políticas públicas”. Es decir, que Milei no tuiteó como presidente.

En sentido contrario, una comisión investigadora creada por el Congreso argentino para analizar la presunta estafa e impulsada fundamentalmente por los diputados opositores a La Libertad Avanza determinó que el presidente “habría prestado una colaboración imprescindible para la realización de la maniobra”, utilizando su “investidura presidencial”.

De todos modos, la propuesta de iniciar un juicio político a Milei para evaluar su eventual “mal desempeño” no tiene posibilidades de prosperar en el Congreso. Menos luego de la renovación de parte de las cámaras tras las elecciones de medio término, que fortalecieron la posición de la ultraderecha.

El caso también se investiga en Estados Unidos a partir de una demanda colectiva de damnificados presentada en los tribunales de Nueva York. Esa denuncia apunta directamente contra Davis y deja a un lado a Milei para concentrarse en la persecución de un resarcimiento económico, y para evitar un litigio que involucraría a un Gobierno y podría demorar más el trámite. Sin embargo, acusa el rol clave del mandatario y deja abierta la puerta a posibles reclamos futuros.