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l título de la columna se inspira en el libro que hace varios años escribió Jon Sobrino después de los terremotos que, el 13 de enero y el 13 de febrero de 2001, sacudieron a El Salvador, afectando diversas regiones del país, provocando daños severos en infraestructura y ocasionando alrededor de 1.300 muertes. Cuando estaba concluyéndolo, se produjeron los atentados a las Torres Gemelas y al Pentágono y, luego de ello, los bombardeos que Estados Unidos inició contra Afganistán, persiguiendo a Osama Bin Laden. líder de la red terrorista Al Qaeda, lo que indujo al autor a añadir un capítulo al libro que estaba escribiendo y que se publicó, finalmente, con el título de “Terremoto, terrorismo, barbarie y utopía. El Salvador, Nueva York, Afganistán”.

Copiamos el título para referirnos al tremendo terremoto doble que ha sacudido Venezuela en días pasados (casi 2.000 muertos hasta este momento), a los 50 días de cerco y bloqueo feroces que vivió Bolivia (particularmente La Paz y el Alto), al genocidio en Gaza y a los últimos sucesos producidos en la Unión Europea para contentar a la ultraderecha de esa región.

La descripción que los medios del mundo hicieron sobre el doble terremoto que asoló a Venezuela, fue —más o menos— la siguiente: “catástrofe natural, que causa ingentes daños físicos, además de otros personales y psicológicos, ante lo que hay que reaccionar de manera inmediata para paliar los sufrimientos básicos de los damnificados, debiendo procurar la repetición de esto en el futuro”.

Como dice Sobrino, se trata de una visión reductora y encubridora de lo ocurrido. Reduce todo a la naturaleza, dejando de lado los factores histórico-sociales y oculta la realidad de un pueblo oprimido los últimos años por el chavismo y el madurismo, y ahora por el trumpismo, que cogobierna con los verdugos de los venezolanos solo porque ahora entregan su petróleo a satisfacción de Trump. Se dice algo del número de muertos, del sufrimiento del pueblo venezolano, de la precariedad con que Venezuela está enfrentando este drama, de la falta de recursos del Estado para atender la situación y de la apropiación que los chavistas están haciendo de la ayuda que llega de afuera para paliar la situación, pero no se dice nada de que Trump, orondo, está cogobernando con esos facinerosos María Corina Machado y Edmundo Gonzales han sido dejados de lado por el trumpismo y ahora hay otras personas que están “dialogando” con el madurismo (dentro del cual sigue campante el desalmado Diosdado Cabello) para una transición, conveniente a los intereses de Trump y sus muchachos.

La descripción sigue anclada en si el doble terremoto fue trepidatorio u ondulatorio, en por qué no puede considerarse el segundo terremoto réplica del primero, etc., etc. Del resto, poco o nada.

Con relación al terrorismo, consistente en el accionar de grupos o gobiernos que intimidan o coaccionan a poblaciones y/o gobiernos mediante amenaza o violencia que puede resultar en muerte, lesiones graves o la toma de rehenes, habrá que convenir en que, como lo señaló con precisión mi amigo Williams Aparicio Rodas, lo ocurrido durante 50 días en Bolivia los meses de mayo y junio no fue otra cosa que eso: terrorismo duro y puro. Se han cometido delitos contra la seguridad común (incendio, fabricación, comercio o tenencia de substancias explosivas, asfixiantes, etc.), la vida, la salud, la seguridad de los medios de transporte y otros, con la finalidad de subvertir el orden constitucional y deponer al gobierno elegido constitucionalmente. Se aterrorizó a ciudadanos y a niños con síndrome de Down, se asaltó a caseritas y se golpeó salvajemente a policías.

Morales, Argollo, Salazar, Condori y varios otros son terroristas consumados y deben ser procesados y sancionados por ese y otros delitos. Morales, el domingo por la mañana, declaró enemigo al comandante la Séptima División y ordenó averiguar dónde es su casa. ¿Y el gobierno y fiscalato? Bien, gracias; mucha poesía y cero acciones. No se pide reacciones desmedidas ni abusivas, sino aplicación de la ley, como ocurre cuando se encarcela, por ejemplo, a funcionarios que hicieron cobros indebidos.

En el plano internacional en reacción a la criminal y repudiable acción terrorista de Hamás, en octubre de 2024, se desencadenó la brutal y salvaje escalada sionista de Netanyahu y sus adláteres, que sigue ejecutándose día a día y permanece en la impunidad. Un verdadero genocidio a la luz del día, como la han denunciado muchas personas. Esto ya supera el término terrorismo y se inscribe en la barbarie que, curiosamente, es descrita como parte de la guerra del bien contra el mal por algunos desubicados.

Para contribuir más aún a la barbarie, está la decisión de la Unión Europea de negociar con loa talibanes, que hacen barbaridades con las mujeres, otorgándoles menos derechos que a los animales. Bruselas está negociando con ellos para hablar de migración, es decir, para expulsar a personas de la Unión y calmar así a la ultraderecha europea.

Andamos muy mal. Pero, también hay signos alentadores. De eso hablaremos la próxima vez.

Carlos Derpic Salazar es abogado.

El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.