
scuché a Gabriela de Paiva Padilla (Cobija, 1994) por primera vez en el programa “Sache Moxos” que conduce el periodista Juan Carlos Zambrana. Cada episodio sabatino en Radio Patujú de Trinidad suele ser una lección de historia, literatura, música y cultura popular. Es uno de los últimos ejemplos de buen periodismo radial, como exigía el patriarca Mario Castro Monterrey.
Al principio parecía una entrevista extraña al estilo de “Sache” pues no faltó en la presentación de Gabriela su reinado de belleza con 30 años, el asombro que provocó en jurados y públicos su inteligencia en las respuestas, su conocimiento de Pando y de Bolivia y su dominio del inglés.
En pocos minutos, Gabriela demostró por qué era requerida. Ingeniera electromecánica, formada en la UNIVALLE de Cochabamba, conoce la realidad de su territorio, las necesidades de las poblaciones más alejadas, la importancia de la energía eléctrica para progresar.
Sobre todo, habla con pasión de la historia del norte boliviano, las características de la explotación del caucho, de la Guerra del Acre, de la Casa Suárez, del desarrollo sostenible en las zonas con ríos y floresta, del potencial económico que existe sin violentar el ecosistema.
Voz cálida, risueña, rompe los esquemas. ¿Cómo una mujer bella y de cuerpo cuidado puede hablar de tantos temas con tanta propiedad? Contó que en su familia la alentaron a leer desde pequeña, a resumir sus lecturas, a contar. En ella apostaron por la persona; ser bonita era una herencia que se marchita, tener cultura le duraría siempre. Le encanta la historia, pero optó por una carrera técnica que es lo que necesita el antiguo Territorio de Colonias.
Ganó limpiamente con el 47% de los votos que la convierten en la primera gobernadora, la más joven y —sin duda— la más bonita. Tuvo el respaldo de políticos tradicionales en Pando que mantienen su influencia. Esa combinación de apoyar a la experiencia y a la vez rostros nuevos se dio en varios municipios.
Sobre sus hombros carga una gran responsabilidad. No puede frustrar a su pueblo y a la enseñanza que puede dar como joven, mujer, técnica.
En Santa Cruz de la Sierra, ¡finalmente! se consolida un nuevo liderazgo que reúne en una candidatura a gente con trayectoria en la administración pública; a estirpes antiguas con migrantes del interior, hombres y mujeres. En 2010, cuando las principales ciudades del país ya tenían alcaldes de la generación formada bajo regímenes democráticos, la principal ciudad boliviana mantenía añejos ejemplares.
Carlos Manuel Saavedra (Montero, 1974), Mamen, tiene la ventaja de juntar varias potencialidades: un carácter sencillo y empático; conocimiento profundo de su ciudad y del departamento; uso combinado de tecnología con las visitas personales. Formado profesionalmente en Brasil, su incursión en la política fue creciendo por su cuestionamiento a la corrupción.
Una de sus consignas más inteligentes es: “Ser cruceño es más que un lugar de nacimiento, es una actitud y un sentimiento”. Es un razonamiento necesario en un territorio que no puede ignorar la importancia de los collas, -sobre todo-la chola que con su trabajo genera riqueza y simboliza tantos poderes inmateriales y materiales.
Le toca mostrar que con guitarra será el mismo que desde el llano. El acceso a la información pública, herramienta imprescindible para prevenir los desvíos de gastos públicos, será una primera prueba. Tendrá amplia gobernabilidad. Cuenta con un buen equipo profesional. No hay pretextos para fallar.
Gran diferencia con el resultado de la otra ciudad que más crece en el país: El Alto. Escuchar las propuestas de los candidatos era asistir a una reunión de cantina, donde los asistentes inventaban cualquier frase, con poco conocimiento de su ciudad, sin planes concretos. El gobierno municipal estará descuartizado.
Entre tanto en La Paz, Iván Arias Durán (La Paz, 1958) perdió su ambición de ser reelegido después de destrozar la institucionalidad paceña y la cultura ciudadana que tanto costó conseguir. El respaldo del 13 por ciento, seguramente entre funcionarios y vendedores callejeros que tantos beneficios recibieron, está lejísimos del 47% de apoyo que recibió el reelecto Manfred Reyes Villa en Cochabamba.
Cualquier turista que visite la sede de gobierno y luego la capital valluna podrá comprobar por qué esa diferencia.
Arias intentó justificar su derrota por diferentes causas externas, incluyendo el cambio climático. Difícilmente escucharemos su autocrítica y la de su equipo. Fue el peor alcalde que tuvo La Paz desde que se tenga memoria. ¿Qué buenas noticias deja al próximo alcalde?
César Dockweiler tiene el desafío de dar una vuelta total a lo que encontrará. Será como subir al Illimani, pero con transparencia y un plan sostenible podrá avanzar.
Lupe Cajías de la Vega es periodista e historiadora.
El presente artículo de opinión es de responsabilidad de la autora y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.
