
ras una semana de caminata, a marcha del evismo ingresó este lunes a la ciudad de La Paz exigiendo la renuncia del presidente Rodrigo Paz, mientras desde el Gobierno el vocero gubernamental, José Luis Gálvez, denunció el "uso de armas" en la movilización calificada de sediciosa.
Engrosada con vecinos y militantes del evimo de El Alto, la columna comenzó a descender hacia el centro de la sede de gobierno para presionar al Gobierno junto con otros sectores movilizados como la COB y algunos sindicatos afiliados a la organización obrera.
Con gritos contra Paz y su gobierno, además del estallido de cientos de petardos, los marchistas anunciaron que no dejarán La Paz hasta conseguir su objetivo político que es la renuncia del mandatario que inició su gestión gubernamental de cinco años hace poco más de seis meses.
“Hoy llega a La Paz la marcha de los cocaleros y de Evo Morales, ese es el hecho noticioso más importante del día, pero queremos denunciar que, lamentablemente, se han identificado que hay grupos que han pasado al uso de las armas y eso sí nos tiene preocupados”, dijo en la Casa Grande el vocero gubernamental.
Grupos de policías formaron un perímetro de varias cuadras alrededor de la plaza Murillo de La Paz para evitar que los movilizados intenten ingresar al centro del poder político de Bolivia. Los efectivos tienen la orden de repeler a los marchistas si utilizaran la violencia para intentar romper los cercos instalados por la fuerza policial desde anoche.
Gálvez conminó al secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Mario Argollo, al senador Nilton Condori y a todos los dirigentes que impulsan las movilizaciones “a no promover la violencia armada”.









