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ace un año comenzó el nuevo gobierno democrático de Rodrigo Paz Pereira luego de casi 20 años de los gobiernos oscurantistas del MAS. El gobierno democrático trajo la promesa del mejoramiento de la educación en general, pero no mencionó a la “educación superior”, es decir, a la educación universitaria. Solo hizo referencia a un aspecto de la educación universitaria como la investigación científica con aportes privados. Es insuficiente.

Las universidades de los países desarrollados forman al “capital humano” de sus sociedades, es decir, a los profesionales eficientes que dirigen sus instituciones y empresas públicas y privadas. Este “capital humano” son también los intelectuales y científicos que imparten conferencias en diferentes centros educativos y ciudades y ganan prestigiosos premios nacionales e internacionales, que contribuyen al orgullo nacional de sus ciudadanos.

Las universidades públicas y privadas bolivianas se caracterizan en general por su atraso de más de 50 años respecto a las universidades de los países vecinos y latinoamericanos y, por supuesto, de las universidades estadounidenses y europeas. Este atraso contribuye a lastrar el desarrollo económico, social y cultural de Bolivia.

El atraso se refiere en particular al nivel de conocimientos y de formación de los docentes de las universidades públicas y privadas, así como de su sistema organizacional. Los profesores de las universidades públicas y privadas tienen en general (más del 90%) solo niveles de licenciatura —no tienen niveles de maestría ni de doctorado— y las enseñanzas que imparten en las diferentes materias y disciplinas se caracterizan por arrastrar más de 50 años de atraso.

Los docentes actuales recibieron sus conocimientos atrasados de sus anteriores docentes que tenían a su vez un atraso de más de 50 años y así sucesivamente. Estos mismos docentes imparten sus conocimientos simultáneamente en diferentes universidades públicas y privadas, reproduciendo y generalizando su atraso. Son estos mismos los que supervisan y aprueban las “tesis” que redactan los estudiantes para titularse.

Las universidades bolivianas con sus docentes de nivel de licenciatura se
caracterizan también por rechazar a los postulantes bolivianos que regresan al país con diplomas de Doctorado y Maestría, así como a los extranjeros interesados en ejercer la docencia en este país. Estos profesionales podrían ser los factores del avance futuro de las universidades bolivianas.

El presidente Rodrigo Paz mencionó las consignas “Abrir Bolivia al mundo” y “Abrir el mundo para Bolivia”, como referentes útiles para modernizar la economía, las instituciones y la sociedad bolivianas. Lamentablemente estas consignas no se aplican a las universidades bolivianas, ya que estas se encuentran “cerradas” al mundo y a los conocimientos que genera incesantemente. Las universidades bolivianas se encuentran cerradas al mundo y el mundo se encuentra cerrado a las universidades bolivianas tanto públicas como privadas.

El presidente Rodrigo Paz se ha ocupado durante este año sobre todo a “buscar platita en el mundo” para las empresas e instituciones públicas y privadas, porque estas deben reactivarse para generar recursos, empleos y sueldos para los trabajadores. Otro tema que ha ocupado su tiempo fue la lucha permanente e intensa contra el narcotráfico y el narcoterrorismo que se encuentra en apronte para asestar un Golpe de Estado a la democracia. En este sentido ha dejado en segundo plano las reformas necesarias de la educación en general y de la educación superior.

El gobierno democrático no debe olvidar sin embargo la necesidad que tiene el país de formar el “capital humano“ que las instituciones y empresas públicas y privadas necesitan para su desarrollo en el mediano y largo plazo, es decir para los próximos años.

Las estructuras universitarias actuales son funcionales a la ideología y a los objetivos presentes y futuros del MAS: (1) cierre a las ideas y conocimientos progresistas del interior y del exterior del país; (2) cierre a la mayor aspiración y capacitación académica de los docentes a niveles de maestrías y doctorados; (3) cierre y rechazo a académicos bolivianos de alto nivel —doctores y maestros— que regresan al país y a extranjeros deseosos de trabajar en Bolivia; (4) dotar de alto poder político a grupos familiares relacionados con el MAS que controlan las universidades y facultades; (5) cierre a la modernización de la estructura organizacional e imposición de la ENDOGAMIA por lo que se privilegia a postulantes a docentes provenientes de la misma institución universitaria y bloquea el paso a nuevas ideas con docentes titulados en otros centros educativos; (6) La ideología actual del MAS en las universidades —sobre todo públicas— se traduce en dar mayor protagonismo a las danzas y actividades folclóricas, el “pachamamismo universitario” más que a las actividades académicas; el pachamamismo folclórico ”es altamente valorado y premiada en las facultades con mejores calificaciones por encima de las materias académicas; (7) gracias a las actividades folclóricas los estudiantes distraen su atención y no cuestionan los defectos de las universidades y del poder político universitario.

Estos defectos son causas y factores que disminuyen la importancia de la formación del “capital humano” de las universidades. Estos factores indican, sin embargo, hacia donde deben dirigirse las reformas necesarias para que las universidades mejoren la formación del “capital humano” que Bolivia necesita para su desarrollo económico, político y social.

El Gobierno, el Estado, las instituciones públicas y las empresas privadas y extranjeras serán los principales beneficiados con los cambios de las universidades. Sin embargo, la reforma de las universidades es una tarea que corresponde en primer lugar a las fuerzas académicas mayoritarias de las universidades. Estas fuerzas disponen de los conocimientos y la experiencia para ejecutar las reformas internas, porque en muchos casos, son víctimas de las estructuras que frenan y bloquean sus aspiraciones de mejoramiento académico y personal.

Bernardo Corro Barrientos es economista y antropólogo.

El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.