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lrededor de 2.000 personas han muerto en las protestas en Irán, según declaró este martes un funcionario iraní a la agencia de noticias Reuters, la primera vez que las autoridades reconocen el elevado número de víctimas mortales tras dos semanas de una intensa represión a disturbios en todo el país.

El funcionario, que habló bajo condición de anonimato, atribuyó las muertes tanto de manifestantes como de personal de seguridad a lo que denominó terroristas, sin proporcionar un desglose de los fallecidos, reportó Infobae.

La cifra oficial contrasta dramáticamente con el recuento de 648 muertos verificados por la ONG Iran Human Rights, con sede en Noruega, que advirtió que la cifra real podría superar las 6.000 víctimas.

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Los disturbios, desencadenados por la grave situación económica, representan el mayor desafío interno a las autoridades iraníes desde hace al menos tres años y se producen en medio de la intensificación de la presión internacional.

Las protestas comenzaron dirigidas contra el aumento del costo de vida, pero con el paso de los días se han convertido en un movimiento contra el régimen teocrático que ha gobernado Irán desde la revolución de 1979.

Las autoridades clericales iraníes han tratado de adoptar un doble enfoque ante las manifestaciones, calificando de legítimas las protestas por problemas económicos mientras aplican una dura represión en materia de seguridad.

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Asimismo, acusan a Estados Unidos e Israel de fomentar los disturbios y aseguran que las protestas fueron secuestradas por personas anónimas, a las que califican de terroristas.

Este martes se restableció la conexión telefónica internacional en Teherán, aunque los iraníes siguen sin poder acceder a internet por un bloqueo impuesto por las autoridades desde el 8 de enero que, según organizaciones de derechos humanos, busca ocultar la magnitud del derramamiento de sangre. Las restricciones a las comunicaciones han obstaculizado el flujo de información y dificultado la verificación independiente de las cifras.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, se declaró “horrorizado” por la represión de las protestas y llamó a “dejar de matar a manifestantes pacíficos”. Human Rights Watch abundó diciendo que existen “informes fiables de que las fuerzas de seguridad están llevando a cabo matanzas a gran escala en el país”.