
ue una noche, la de este jueves, con fuertes vientos y surazo en la capital cruceña. Pero no impidió que las portentosas Torres Green Tower sean inauguradas en Santa Cruz por Samuel Doria Medina Monje, en la parte constructiva, y Samuel Doria Medina Auza, en la proyección de la obra para el país.
Se trata de dos torres de 34 pisos cada una; la primera destinada a 132 departamentos de lujo y la segunda a 122 oficinas. Desde el inicio de su discurso, Samuel Doria Medina Auza planteó su sueño de Bolivia, la importancia de la unidad del país y de la capacidad de los bolivianos para realizar proyectos grandes y ambiciosos.
El complejo costó 100 millones de dólares y contiene dos millones de toneladas de concreto se construyó en cerca cinco años, desde antes de la pandemia del coronavirus con más de 3.500 obreros en cada una de las fases.
“Las Green Tower forman parte de un proyecto más grande: colocar a Bolivia en el futuro”, afirmó Samuel Doria Medina Auza luego de señalar que su familia y grupo empresarial han materializado la construcción de puentes entre el occidente y oriente del país con la Torre Green Tower de La Paz y las Torres Green Tower de Santa Cruz.
Recordó que el país ha vivido mucho tiempo condicionado por el pasado. “Mientras el mundo discute sobre la inteligencia artificial, las criptomonedas, la revolución del empleo, la nanotecnología, el Internet de las cosas, los bolivianos vivimos mirando hacia atrás”, reflexionó.
Según el empresario y líder político, “la creatividad boliviana está muy reprimida, llegó el momento de liberarla”. Las 3.500 personas realizaron su trabajo en cuatro millones y medio de horas hombre, durante casi cinco años.
Los dos edificios cruceños tienen tecnología de punta en su construcción y destacan unas 16.000 piezas de vidrio que aíslan el calor y el sonido, lo que significa que se requiere menos energía para el enfriamiento artificial.
Samuel Doria Medina Auza dijo que los trabajadores de la obra provienen de distintos lugares de Bolivia, tienen diferentes posiciones religiosas y políticas, pero trabajaron unidos en función de un proyecto común. “Es momento de poner fin a falsas divisiones, que solo sirvieron para que algunos se beneficien; la mayoría de los bolivianos se enfrentan por temas que no son importantes”.

Insistió en que las Torres Green Tower demuestran lo que los bolivianos son capaces de hacer. “Solemos subestimarnos. Años de frustración nos convencieron de que no somos capaces. Pero esta obra es un ejemplo, entre otros, que eso no es verdad”, precisó.
Destacó también que en el tiempo de construcción no hubo accidentes graves en la obra y que las dos torres aportarán a la zona de Equipetrol y a la región con turismo y mayor activación de las actividades comerciales de los negocios aledaños.
Samuel Doria Medina Auza habló del liderazgo, de la importancia de escuchar a su equipo y la capacidad de tomar decisiones. Asimismo, explicó cuáles son sus ideales y el futuro que se plantea a sí mismo.
“He vivido lo suficiente como para poder soñar con una Bolivia mejor y nos falta mucho por construir. Los que me conocen saben que mi obsesión es trabajar por el país del mañana y por un futuro mejor para todos”, aseguró y reiteró que Bolivia es un gran país, que se merece un destino mejor. “Nuestro proyecto en común es construir el gran país que hace tiempo soñamos y que aún no alcanzamos”, se comprometió.

Finalmente, habló de su siguiente proyecto y dijo que es ambicioso y busca arraigar las estructuras en la tierra para tocar el cielo. “Esto funciona en la construcción de las torres, de una comunidad, un país o en nuestra propia vida”, concluyó.
El estreno de las Torres Green Tower se engalanó con un show de 300 drones que desafiaron el fuerte viento, pero que dibujaron varias figuras referidas a los dos edificios, a Bolivia, la temperatura del ambiente y también le hicieron un homenaje al tajibo y a Santa Cruz.









