
i pensaste que la serie terminó es que no entendiste bien. Esto recién comienza. La temporada uno “Decretamos Estado de Excepción”, no finaliza con los bloqueos.
Se vienen más temporadas de tu serie favorita “Bolivia, surrealista y en manos oscuras”.
La temporada dos anuncia: asfixia caminera y económica a Cochabamba; como protagonista principal, el Amante de Adolescentes. Actores secundarios: cocaleros y afiliados. La trama: mis protegidos derechos a la protesta me permiten portar la sagrada dinamita para derribar unas cuantas piedritas y cerrar el acceso a los caminos, mientras mi pequeña pista de aterrizaje en Chimoré Airport se abre para las exportaciones no tradicionales de la milenaria hoja de coca, industrializada para las narices del mundo.
Temporada tres: Mismo actor pero con un nuevo reparto proveniente de oriente. Trama: incendios en la Amazonia y demás regiones que buscan “expansión agrícola”. Víctimas: trillones de insectos y vertebrados, destacan jaguares, capibaras, guacamayos, tucanes, tacuaras y hectáreas de bosques quemadas. Temporada cuatro: se llamará “Octubre negrísimo”. Quienes saben de la historia reciente, la referencia es obvia.
Set general de rodaje de las temporadas: por supuesto nunca en la mayor área protegida del país, el Chapare y sus alrededores. Como siempre, peajes camineros, o tal vez Paractito, Pacata, o Sacaba, Cochabamba, donde otras víctimas del Fugado, ofrendaron y ofrendaron sus vidas para salvar al Jefazo de la justicia.
Para el cast, también están los antagonistas: el trío mosquetero de Pollín, Lupín, y Aramayín, así como un elenco secundario compuesto por diputados, senadores, efectivos de las Fuerzas Armadas y policías. Éstos buscarán garantizar la paz, el orden, y la libre transitabilidad. Impedirán ver a la Amazonia convertida en una gigantesca antorcha visible desde la Estación Espacial Internacional y recibirán los tradicionales Me Divierte de los “azulinos guerreros digitales”.
¿Público objetivo de la serie? Mamás transformadas en superheroínas, que convierten unos pocos pesos en comida decente, microempresarios arruinados, comercios en quiebra, transportistas, elevados a categoría de mártires, enfermos con cáncer, pacientes que precisan diálisis, redes turísticas masacradas, bancos desestabilizados, y una larga lista de damnificados por los bloqueadores.
Si tu estómago, tu salud mental, y tu billetera están listos para estas temporadas, adelante, hay un asiento en primera fila para ti.
Todos los actores están avisados y listos para actuar.
Ahora más que nunca, además de jodidos, repetiremos la consigna habitual: “Bloqueados hasta el fin, arruinados eternamente.”
Y el clásico “Morir antes que esclavos vivir”, ahora es reemplazado por “esclavos del narcotráfico, de las mafias mineras del oro, de los sindicatos corruptos, y de los avasalladores”.
¿Qué pasará en la temporada cinco? Ojalá nada.
Bolivia ya tiene demasiado surrealismo a título de “democracia”.
Mónica Briançon Messinger es periodista.
El presente artículo de opinión es de responsabilidad de la autora y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.
