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olivia no puede darse el lujo de seguir postergando sus grandes oportunidades. Después de muchos años de hablar del Hub Viru Viru, hoy existe una decisión concreta del Gobierno para avanzar en un proyecto cuya inversión estimada está entre 250 y 300 millones de dólares.

La pregunta ahora es simple: ¿cómo hacemos para que esta vez el anuncio se convierta rápidamente en una obra real?

Porque un hub no se construye solamente con una gran infraestructura aeroportuaria. Se construye con inversión, conectividad, aerolíneas, carga, logística, seguridad jurídica, eficiencia institucional y, sobre todo, una visión de país.

El proyecto tiene antecedentes importantes. En 2023, Naabol contrató a la IATA para elaborar un Plan Estratégico y de Negocios para el Hub de Viru Viru, destinado precisamente a estudiar su potencial financiero, logístico, regulatorio y estratégico.

El camino debería ser claro:

  • Licitación internacional transparente y competitiva.
  • Financiamiento con una importante participación privada e internacional.
  • Seguridad jurídica y reglas claras para los inversionistas.
  • Negociación inmediata con aerolíneas para nuevas rutas y frecuencias.
  • Desarrollo de un verdadero centro de carga y logística para nuestras exportaciones.
  • Mejora de los accesos viales y la conectividad metropolitana.
  • Metas, responsables y plazos públicos.
  • Una Unidad Ejecutora de alto nivel que evite que el proyecto quede atrapado en la burocracia.

El proyecto necesita coordinación permanente entre Presidencia, Ministerio de Obras Públicas, Naabol, Aduana, Migración, aerolíneas, inversionistas, Gobierno Departamental y municipios.

El Hub Viru Viru no debe ser visto solamente como la construcción de un aeropuerto moderno. Es una oportunidad estratégica para conectar a Bolivia con el mundo, atraer inversión, impulsar nuestras exportaciones, generar empleo y convertir a Santa Cruz en un importante centro de conexión regional.

La señal inicial es alentadora: empresas de Francia, Canadá, Argentina y China ya han expresado interés en participar. Esto demuestra que existe interés. Ahora corresponde al Estado generar las condiciones para que ese interés se transforme en inversión efectiva.

Bolivia necesita precisamente eso: menos anuncios y más ejecución; menos burocracia y más resultados; menos discursos y más proyectos capaces de generar empleo, inversión y oportunidades.

El Hub Viru Viru podría convertirse en una de esas señales. No solamente para Santa Cruz, sino para toda Bolivia.

Podría convertirnos en un punto estratégico de conexión entre Sudamérica y el mundo, facilitar nuestras exportaciones, atraer nuevas inversiones, desarrollar servicios logísticos y generar miles de oportunidades de empleo.

El verdadero desafío es construir una plataforma para que Bolivia vuelva a conectarse con el mundo y pueda crecer.

Los aproximadamente 300 millones de dólares que requiere el proyecto deben ser vistos no solamente como el costo de una obra, sino como una inversión estratégica para cambiar la posición de Bolivia en la región.

La oportunidad está abierta. Ahora necesitamos que la voluntad política se transforme rápidamente en decisiones, contratos, inversión y obras.

El país ya esperó demasiado. Que el Hub Viru Viru no sea otra promesa postergada, sino una de las primeras grandes obras que demuestren que Bolivia puede volver a pensar en grande.

La oportunidad está abierta. Hagámosla realidad.

Fernando Crespo Lijeron es administrador de Empresas.

El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.