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ncontré esto dentro de la mediocridad… en los últimos años, ¿cada vez son más los aspirantes a las sillas presidenciales? Se cree que hay una cultura de cacique, todos quieren ser cabeza, también se dice que quieren guardar sus espaldas continuando con algo o mucho de poder.

Lo cierto es que se ha adoptado una forma de hacer política, que algunos llamarán estrategia, globo de ensayo, prueba… sin embargo, no se dan cuenta que esta “modalidad“ lo que provoca es una desilusión tanto en los que apoyan activamente confiando en su candidato (a), como en los militantes o acompañantes que son parte del proyecto político, siendo que, al final, el candidato mayor va a declinar, negociar o tiene otros intereses secundarios personales.

Es la decadencia de nuestros ideales políticos que sigue naufragando en el mar de la mediocridad. No hay certidumbre, no hay seriedad y se utiliza términos como “vender humo“, “ mostrar musculatura“ etc. Al final es vanidad.

Necesitamos reestructurar nuestros valores políticos y entender el amor al servicio como algo real y posible para que lo hagamos con vocación y firmeza. Por una nueva generación sin viejas mañas, pero lo suficientemente fuerte para enfrentar el modelo adoptado y cambiar estos últimos paradigmas en la mente cruceña y boliviana.

Marioly Chávez Arteaga es relacionista internacional, docente universitaria y profesora de piano.

El presente artículo de opinión es de responsabilidad de la autora y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.