
an Matías, municipio cruceño fronterizo con Brasil, asediado por las organizaciones narco PCC y Comando Vermelho, ha sido escenario de cinco muertes en los dos últimos días, entre ellas de un subteniente de Policía. Habría más muertos, según información proporcionada al diario El Deber.
Este jueves, sicarios brasileños volvieron a atacar y produjeron un nuevo hecho de sangre en la comunidad de Ascensión de la Frontera, ubicada a unos 130 kilómetros del área urbana de San Matías, frente a la ciudad brasileña de Cáceres.
De acuerdo con los primeros reportes, cuatro hombres armados que se desplazaban en dos motocicletas interceptaron una camioneta negra en la que viajaban las víctimas, no solamente el subteniente Yerson Salazar Aliendres, y abrieron fuego con armas de grueso calibre.
Testigos del ataque señalaron que los sicarios dispararon en repetidas ocasiones contra el vehículo, utilizando lo que describieron como ametralladoras, para luego escapar con rumbo desconocido en las motocicletas.
Como consecuencia del ataque, al menos dos ocupantes de la camioneta murieron en el lugar. Tras el hecho, los cuerpos no fueron hallados en el lugar y se desconoce a dónde fueron llevados. La Policía confirmó la muerte de Salazar y la desaparición de su cuerpo.
Este nuevo episodio de violencia se registra mientras la Policía aún investiga la masacre ocurrida el miércoles en la estancia Campo Nuevo, también en el municipio de San Matías, donde un grupo armado asesinó a cuatro varones y habría secuestrado a dos mujeres, cuyo paradero continúa siendo un misterio.
Con ambos hechos, San Matías suma seis víctimas fatales en menos de 24 horas, aunque oficialmente se habla de cinco muertos, en una escalada de violencia que vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad que esa región fronteriza está tomada por organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico y otros delitos transnacionales.
Además, los comunarios de Ascensión de la Frontera reclaman presencia policial y señalan que la última vez que el puesto policial estaba ocupado fue en 2008, cuando tres efectivos de la fuerza antidrogas fueron acribillados por brasileños.









