
n Bolivia, el crimen organizado aplica la división del trabajo a la perfección. El sicariato en la frontera entre Brasil y Bolivia le correspondería al clan de sicarios conocido como Los Tiones, cuyos integrantes mataron a cinco personas entre el miércoles y el jueves, secuestraron a dos mujeres y huyeron al vecino país en una avioneta interceptada por la Fuerza Aérea de Brasil.
La Policía Boliviana puso al clan de sicarios Los Tiones bajo investigación, en coordinación su par brasileña. Informes conocidos por el diario El Deber apuntan a una pugna entre el Primer Comando Capital (PCC) y el Comando Vermelho como la causa de una ola violenta que continuó el fin de semana con el asesinato de otras dos personas, una en la capital cruceña y otra en San Ignacio de Velasco.
La Policía atribuye a Los Tiones asesinatos por encargo en la frontera. El clan fue dirigido por Amarildo Gomes de Aruda, alias Tión, un brasileño refugiado en San Matías y muerto en abril de 2024.
Las policías de Bolivia y Brasil informaron que alias Tión sufrió un infarto tras padecer problemas renales; aunque sus allegados sostuvieron que murió violentamente..
El fallecimiento del cabecilla del clan de sicarios pudo acentuar la rivalidad entre las bandas criminales. Las alianzas no están claras. Informes de 2024 situaban a Gomes de Aruda próximo al PCC, mientras las pesquisas actuales indagan si Los Tiones actuaron cerca del Comando Vermelho, su rival.
Como presunto cabecilla de la emboscada fue identificado Adán Licer Olivera Barbery alias Grillo. Luis A. Ch. fue aprehendido y trasladado a la ciudad de Santa Cruz, junto con el cuerpo del subteniente Yerson Salazar, muerto en el ataque a una patrulla de Inteligencia de la Policía el jueves de la semana pasada. Olivera continúa buscado.
La esposa y la hija del propietario de la estancia Campo Nuevo en San Matías, Johnny Arce, objetivo inicial de Los Tiones fueron secuestradas y después liberadas. Los reportes sostienen que Arce, propietario de Campo Nuevo, está vinculado al entorno del PCC, según informes policiales de Inteligencia.
Por su lado, militares del Regimiento 14 de Infantería comenzaron a patrullar las calles de San Matías en atención al estado de excepción que rige en todo el país.
Los sicarios dejaron el cuerpo de Salazar cerca de una pista clandestina en la comunidad Ascensión de la Frontera y, según informes de la Policía Federal de Brasil, huyeron en una avioneta que fue interceptada por dos cazas del vecino país, obligando a la nave a aterrizar en Mato Groso do Sul, aunque los ocupantes tuvieron el tiempo para escapar.









