
l Foro Económico Cainco 2026, realizado esta mañana en Santa Cruz, ha sido el escenario para que el presidente de la poderosa organización, Jean Pierre Antelo, exprese la percepción de los sectores privados sobre el panorama económico en general y sobre temas concretos que angustian a todo el país como el desabastecimiento del diésel y gasolina.
Antelo cuestionó que la subvención haya sido retirada parcialmente al inicio del gobierno de Rodrigo Paz y sostuvo que el resultado negativo de una medida a medias está a la vista: las filas kilométricas permanecen en los surtidores por meses y el Decreto 5676 enfrenta ahora pedidos de abrogación.
“Genera el enojo entero de una reforma y entrega un espejismo mientras perdemos el tiempo”, afirmó. Para el empresario, una medida incompleta termina dejando al Gobierno con el desgaste político y al productor con “la fila intacta en los surtidores”.
La posición de Cainco ha sido manifestada en momentos en que sectores productivos y organizaciones sociales cuestionan el DS 5676 y exigen su abrogación, pese a las posteriores medidas adoptadas por el Ejecutivo para ampliar el acceso al diésel subvencionado, manteniendo dos precios para el diésel en el país, una invitación a la distorción en ese tema y, sobre todo, un impulso al agio, especulación, contrabando y mercado negro.
Ante autoridades como el presidente Rodrigo Paz, expertos nacionales y extranjeros, y empresarios de varios rubros, Antelo también puso el foco en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Valoró el entendimiento técnico alcanzado y aseguró que el sector privado considera necesario el acuerdo, pero remarcó que el proceso todavía no está concluido.
Señaló que aún están pendientes la aprobación del Directorio Ejecutivo del organismo y el tratamiento legislativo correspondiente antes de que los recursos comprometidos estén disponibles.
“No estamos cuestionando el acuerdo. Lo necesitamos”, aclaró. Sin embargo, sostuvo que el empresariado necesita conocer las condiciones y contar con previsibilidad para tomar decisiones.
Su diagnóstico fue especialmente crítico respecto al tiempo perdido. Recordó que en agosto de 2024, con Luis Arce como presidente del país y la crisis multidimensional en pleno agravamiento, todavía existía margen para ordenar la economía. En 2025, dijo, el país eligió un nuevo rumbo y posteriormente el Gobierno prometió velocidad. “Hoy el margen es esa ventana que se está cerrando”, advirtió.
Antelo buscó ampliar el alcance político de su mensaje. Aseguró que sus cuestionamientos no están dirigidos exclusivamente a la administración de Paz, sino a una forma de gestionar el Estado que atravesó distintos gobiernos.
“No es una interpelación a un gobierno. Es una interpelación a una manera boliviana de hacer política pública”, afirmó.
Pidió un “Estado habilitador”, entendido no como un Estado ausente, sino como uno capaz de publicar reglamentos, otorgar permisos y garantizar que las reglas sobrevivan al mandato de las autoridades que las aprobaron.
También hizo una autocrítica al empresariado. Admitió que durante años el sector privado aprendió a convivir con excepciones y a conseguir mediante gestiones particulares aquello que debería estar garantizado por reglas e instituciones.
En hidrocarburos, vinculó la escasez actual de combustibles con la falta de exploración y reposición de reservas. “No son dos crisis. Es una sola crisis con dos relojes distintos”, dijo al relacionar las filas actuales en los surtidores con el gas que Bolivia podría necesitar hacia finales de la década.
También reclamó avanzar de manera articulada en las leyes de Hidrocarburos, Minería y Alianzas Público-Privadas, además de generar seguridad jurídica para inversiones que requieren recuperar capital en plazos que superan un periodo de gobierno.
Bolivia sabe hacia dónde debe ir, pero avanza demasiado lento. Ese fue uno de los principales mensajes que lanzó Antelo durante la apertura del Foro Económico Cainco 2026.
“El problema de Bolivia no es principalmente de dirección. Sabemos hacia dónde tenemos que ir. El problema es el ritmo”, afirmó el dirigente empresarial, al advertir que el país sigue actuando como si todavía tuviera tiempo para corregir sus problemas económicos.
Antelo estructuró su discurso alrededor de cuatro demandas: un Estado que habilite la actividad económica, decisiones completas, velocidad y reformas en lugar de “parches”.
El planteamiento combinó reconocimiento y cuestionamientos al Gobierno. El presidente de Cainco destacó como una decisión difícil la unificación del régimen cambiario, después de 15 años de tipo de cambio fijo y de una brecha que, según señaló, llegó a superar el 40%.
A su juicio, esa medida ofrece una lección sobre cómo deberían encararse otras reformas: se tomó de manera integral. “La decisión completa puede resolver, la decisión a medias solo administra el problema”, sostuvo.
En la parte final de su intervención, Antelo lanzó una señal al Ejecutivo: el sector privado está dispuesto a respaldar reformas económicas, incluso cuando impliquen costos.
“El sector privado va a acompañar todas las reformas que busquen transformar y habilitar la economía boliviana”, afirmó. Pero puso una condición: que sean completas.
El dirigente recordó que toda reforma tiene un costo político, pero contrapuso ese costo al de postergar decisiones. “El costo político de decidir puede comprar futuro. Y el de no decidir solo compra tiempo”, sostuvo.
Cainco abrió así su foro económico con una demanda que atravesará las exposiciones de expertos internacionales y el posterior debate con autoridades: Bolivia necesita reformas, pero, según el empresariado, ya no tiene margen para ejecutarlas lentamente o a medias.









