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E

l diario chileno La Tercera publicó detalles de la crisis diplomática que el gobierno de Santiago y el régimen de Caracas a raíz de la postura de Gabriel Boric de no creer en los resultados electorales que dieron ganador a Nicolás Maduro, además del frente interno que abrió con el Partido Comunista de Chile, integrante de la coalición que sostiene al mandatario chileno, que exige el reconocimiento de la reelección del tirano.

En resumen, La Tercera dio cuenta que la decisión del régimen chavista de expulsar a una veintena de funcionarios de la Embajada de Chile en Caracas derivó en la interrupción de cualquier tipo conversación entre autoridades de ambos países y la posibilidad de una nueva ola migratoria de venezolanos a países del sur del continente, entre ellos Chile.

A continuación publicamos la parte del reportaje de La Tercera referida a delicadas y reservadas negociones entre Santiago y La Paz que abarcan la posibilidad de Bolivia se haga cargo de las labores consulares de Chile a cambio de que se facilite la descarga de diésel en el puerto de Arica, concretamente en la terminal marítima de Sica Sica, administrada por YPFB.

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Acercamientos con Bolivia

Hay otro drama aún mayor. La reciente decisión de Maduro de cerrar las embajadas y consulados en siete países, incluido Chile, deja a millones de venezolanos en el abandono y la indefensión.

En Lima, los efectos ya se han hecho sentir con fuerza. Hay más de 3.000 venezolanos que habían comprado pasajes para retornar a Caracas, incluso vendieron casas y enseres, porque se les había dicho que recibirían esta semana sus pasaportes. Muchos habían hecho la gestión en el consulado venezolano hace más de un año y sólo restaba que se los entregaran en estos días, pero la noche del lunes la misión diplomática cerró y ellos quedaron varados en las calles limeñas.

Un problema que también se está registrando en Chile, aunque, por ahora, en menor escala.

Por eso, al igual que lo está haciendo Perú, la Cancillería chilena ya está haciendo diligencias urgentes para conseguir que un tercer país se haga cargo de la gestión consular de los venezolanos que se encuentran en Chile y pueda otorgar los documentos que aún requieren de un trámite presencial.

En esa línea, esta semana se han llevado adelante varias conversaciones del más alto nivel con el gobierno que comanda Luis Arce, para que sean ellos los que asistan en los trámites consulares a los venezolanos que están en Chile, justo en momentos en que el diálogo con Bolivia pasa por un muy buen momento.

La semana pasada, el gobierno boliviano había solicitado ayuda al Minrel (Ministerio de Relaciones Exteriores) para desembarcar petróleo de tres buques rusos en el terminal que YPBF tiene en el puerto de Arica, y así evitar una nueva crisis de abastecimiento de combustible.

En un día, Chile logró destrabar los problemas técnicos que impedían la descarga del crudo y la salida de los camiones cisterna hacia las refinerías de La Paz.

Bolivia también ha pedido ayuda a Chile para sacar adelante la reconversión del oleoducto Sica Sica y así poder bombear petróleo desde Arica a La Paz, con lo cual se evitaría el riesgo de los constantes bloqueos de carretera que han puesto en peligro el abastecimiento de combustible en ese país.

Ahora, en medio de la crisis con Venezuela, se ha puesto en las conversaciones el apoyo a cambio de que Bolivia se haga cargo de los trámites consulares de los venezolanos en Chile.

El tema se ha manejado con mucho cuidado entre las cancillerías de Bolivia y Chile porque, aunque hay altas expectativas de que avancen las conversaciones con La Paz, requieren de la aceptación de Caracas.

El complejo frente interno

Y mientras las autoridades diplomáticas chilenas se abocaron a una parte de las consecuencias de la sorpresiva reacción de Maduro, La Moneda también debió hacer frente a la inesperada convulsión que produjo la elección venezolana en las filas oficialistas.

Aparte de los canales de noticias, el martes, algunos matinales interrumpieron su programación para conectar con un punto de prensa con el cual Boric cerraba su visita a Emiratos Árabes Unidos, marcada por lo acontecido en Venezuela.

“La política en materia internacional la dirijo yo”, afirmó el Presidente desde el Museo del Futuro de Dubái, enviando un mensaje fuerte y claro al Partido Comunista, quien había validado el proceso electoral en el país caribeño, diferenciándose de la posición de La Moneda.

Esta vez, la ministra Camila Vallejo (PC) optó por desentenderse de este nuevo choque entre la directiva de su partido y el gobierno y a principios de semana viajó a la Región de Tarapacá. La vocera de gobierno sostuvo una agenda completamente despolitizada, con actividades en Iquique, Alto Hospicio y Humberstone.

Vallejo, sus pares del Trabajo, Jeannette Jara, y de Educación, Nicolás Cataldo, además de la presidenta de la Cámara de Diputados, Karol Cariola, y el exconvencional Marcos Barraza, entre otras figuras del bloque más moderado del PC, entendieron desde un principio que la colectividad no se podía poner del lado de Maduro.

Entre la espada y la pared, Carmona transmitió el martes a La Moneda que su partido respaldaría todas las decisiones que adoptara el gobierno ante la crisis en Venezuela.

A través de un contacto con un personero del Segundo Piso, el histórico dirigente precisó que en la declaración oficial emitida el día anterior se valoraba la normalidad del proceso eleccionario realizado el domingo y no lo ocurrido tras el cierre de mesas. Y que las declaraciones de los diputados comunistas Boris Barrera y Carmen Hertz, entre otros —quienes habían llamado a respetar la victoria de Maduro— eran a título personal.

Sin dar nombres, Carmona advirtió a su interlocutor que se quería instalar, a través de una operación comunicacional, que el PC estaba apoyando a Maduro y la represión que se estaba ejerciendo contra su oposición, lo cual no era así.

Puestos paños fríos al conflicto con La Moneda, el presidente del PC debió enfocarse en una misión más compleja aún: evitar que Daniel Jadue —el aliado que le había permitido suceder a Guillermo Teillier— enviara un mensaje de apoyo a Maduro desde el anexo penitenciario Capitán Yáber, donde se encuentra en prisión preventiva desde principios de junio, por el caso de las Farmacias Populares.

El riesgo era inminente: el exalcalde de Recoleta había ya enviado varios mensajes escritos de su puño y letra a sus partidarios abordando temas de la contingencia, como la guerra entre Palestina e Israel. Además, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), al cual pertenece Maduro, le había mostrado inmediatamente su apoyo y solidaridad tras ser encarcelado.

Un mensaje del exedil reconociendo el triunfo de Maduro sería apoyado inmediatamente por el exdiputado Hugo Gutiérrez y otras figuras del ala más radical, arrinconando más a Carmona. Hasta el cierre de esta edición aquello no había ocurrido, pero los costos internos de Carmona en las bases más duras de la tienda comenzaban a evidenciarse.

“Estamos en congreso y uno de los temas del partido son sus alianzas, su futuro inmediato. Vamos a analizar, en su mérito, estos empujones que tienen alguna violencia verbal”, dijo Juan Andrés Lagos el viernes a radio Universidad de Chile, al ser consultado por las críticas de sus socios del Socialismo Democrático, las que habían escalado respecto de polémicas anteriores.

“Me parece grave que haya quienes aún defiendan el régimen de Maduro… Realmente a mí me resulta incomprensible”, dijo el lunes la senadora y timonel del Partido Socialista, Paulina Vodanovic. “No quiero ser coalición con alguien que cree que lo de Maduro está bien hecho”, sentenció Ricardo Lagos Weber.