
on uniformes de combate, miles de efectivos de diferentes unidades militares fueron desplazados a los más de 500 surtidores que existen el país, según la Agencia Nacional de Hidrocarburos, para realizar el control de la comercialización de los combustibles en los precios establecidos y evitar el desvío a otros países limítrofes.
De acuerdo con datos de la ANH, en el país existen más de 500 estaciones de servicio que comercializan gasolina y diésel. Este último producto es el que más demanda ha tenido en los últimos días, exacerbando la necesidad de medidas de control y vigilancia militar.
La militarización de los surtidores y las fronteras del país, sobre todo con Perú, Argentina y Brasil, fue anunciada anoche por el presidente Luis Arce en una extensa conferencia de prensa. Los controles militares comenzaron las ciudades de La Paz, El Alto y Cochabamba.
Desde las primeras horas de la mañana, las Fuerzas Armadas se han desplegado a las estaciones de servicio para supervisar y controlar la venta de combustibles que sufrido un suministro irregular en los dos últimos años.
"Hemos instruido a las Fuerzas Armadas que puedan coadyuvar en el abastecimiento (...) Van a ver estaciones de servicio y fronteras, control militar para que el alimento no salga", afirmó el mandatario, subrayando la importancia de esta intervención para garantizar el suministro adecuado de combustibles y evitar el desvío hacia actividades ilícitas como el contrabando.
La presencia de militares en las estaciones de servicio se enmarca en una serie de acciones gubernamentales para estabilizar el mercado de combustibles en un contexto de alta demanda y creciente especulación.
De acuerdo con la explicación del mismo mandatario, el operativo fue asumido para garantizar la provisión y atender la demanda de los usuarios que desde hace ya varias semanas cuestionan las largas filas de vehículos en los surtidores en busca de provisionarse de diésel, principalmente.
De acuerdo a reportes de redes sociales y medios digitales de diferentes partes del país, la presencia de efectivos militares en los surtidores comenzó desde la tarde del martes.
La estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) en diferentes oportunidades negó la escasez de diésel y gasolina. Además, atribuyó las colas a proceso especulativo que está generan una sobredemanda de carburantes.
Pero las empresas comercializadoras afirman que desde abril de 2022 el suministra a las estaciones de servicio es irregular y no condice con la demanda del productor.









