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laudia Cronembol juró como presidenta de YPFB el 30 de marzo. Nunca compareció públicamente sobre el diagnóstico al que se dedicó en estas tres semanas. Su primer pronunciamiento oficial fue para renunciar este miércoles. Mandó su carta de renuncia al presidente Rodrigo Paz en la que afirma que encontró un deterioro institucional mayor al previsto. Apunta a las gestiones del MAS y no se refiere a su antecesor Youseff Akly.

"Al aceptar esta responsabilidad era consciente que recibía una empresa que arrastraba el lastre de dos décadas, de una gestión que hoy es el reflejo de prácticas agotadas. No obstante, una vez en el ejercicio de mis funciones, el diagnóstico técnico y administrativo ha revelado un estado institucional significativamente más deteriorado de lo previsto", se lee en la carta de renuncia irrevocable de Cronembold.

En la misiva, la ahora expresidenta de YPFB sostiene que asumió la conducción de la estatal petrolera en un contexto “crítico”, tras dos décadas de gestiones que comprometieron la estructura de la empresa. Señala que, luego de realizar un diagnóstico técnico y administrativo, constató un deterioro institucional “significativamente mayor al previsto”.

En varias partes de la carta de renuncia, Cronembold hace referencia a los 20 años de gobierno del masismo y que impactaron en la administración de YPFB, pero no menciona la gestión de cuatro meses de Akly, quien asumió la presidencia de esa empresa estratégica el 9 de noviembre de 2025, al día siguiente de que Paz jurara como nuevo presidente de Bolivia.

Cronembold indica que durante su gestión priorizó la evaluación integral de la compañía, la cual "arrastra" las consecuencias de administraciones pasadas que configuraron una estructura “perniciosa y colmada de candados”, a la que califica como propia de un “Estado Tranca”.

La carta también expresa un agradecimiento explícito a las autoridades nacionales por la oportunidad de encabezar la empresa estatal, considerada estratégica para la economía boliviana.

La renuncia se produce en medio de cuestionamientos sobre la gestión y sostenibilidad de la principal empresa energética del país. La mala calidad de la gasolina y el resarcimiento por los motores dañados son dos temas que no han sido resuelto de manera definitiva.

A ello se suma ahora, los problemas de abastecimiento de diésel en el país que, según el exministro de Hidrocarburos Álvaro Ríos, podría deberse a la falta de dólares estadounidenses para la adquisición de carburantes y al recrudecimiento del contrabando de carburantes a países vecinos.