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Para qué está la oposición política? Se dice que está para oponerse radicalmente a las decisiones del gobierno de turno. En sentido amplio, opositor político es aquella persona que no es gobierno, y que ejerce resistencia al accionar de las mayorías; o en todo caso protege, intransigente, los derechos de las minorías.

Se piensa por otro lado que su misión no es solo "decir no"; al ser parte esencial de la democracia tiene el deber de perfeccionar las decisiones públicas, defender la institucionalidad. Puesto que en los últimos períodos presidenciales la oposición boliviana fue destruida, oposición era sinónimo de subversión; en tiempos de democracia plena se necesita reaprender a ser opositor, reinsertarse a la vida civil donde existe libertad.

Se supone que una oposición parlamentaria debe actuar en nombre de esa población que votó diferente; representa a los ciudadanos que también gozan de los derechos de criticar, disentir, fiscalizar. De cualquier manera, el gobierno actual de centro izquierda, tiene conceptos distintos de políticas públicas, respecto a los neosocialistas, libertarios, indefinidos y neoliberales.

De ahí que la cuestión se torna compleja, pues a pesar de esa oposición estatista, y la otra de distinto linaje que defiende resueltamente la visión privada, la gobernanza tiene que mejorar en todo sentido las condiciones del país. Y en ese propósito, ¿a cuál le corresponde la iniciativa, al gobierno como responsable de la gestión exitosa, o a la oposición que debiera ser propositiva?, es un detalle que falta resolver en plazo breve.

¿Cómo tiene que ser un buen opositor? Depende de cómo se entienda y el objetivo que se persiga: rechazar, demorar, boicotear, votar en contra... O negociar, mejorar las condiciones, equilibrar intereses en juego.

El análisis tiene varios puntos de vista; para comenzar ¿qué quiere decir la reiterada expresión "oposición constructiva", ¿cuál es el contenido de esta declaración exculpatoria y abstracta?; ¿cómo sería, por ejemplo, en el asunto entre privatizar o nacionalizar? ¿Aplicar medidas de shock económico, o gradualmente?

Un analista ecléctico y de buen corazón diría: buscar el acuerdo de la mayoría, al mismo tiempo que reducir las objeciones de la minoría, desde una posición de diálogo, porque ninguno puede negar la presencia de realidades comunes; una sugerencia que estimula ¿cómo llegar a la acción y hacerla efectiva?

Hablando del nuevo gobierno y del parlamento, la oposición política pudo ser más controlable, porque los votos de parlamentarios de tres brigadas afines, son suficientes para conseguir los dos tercios: otra vez un simulacro de oposición. Empero, uno de los jefes del partido opositor, además de involucrarse en el Poder Ejecutivo, hizo lo posible para dejar afuera al neoliberal, que con ese revés aumentó su obstrucción activa.

Otro aspecto del análisis son las próximas elecciones subnacionales, cuyo resultado hará más visible la oposición política, tanto en perspectiva geográfica, como en impacto geopolítico interno. Y, desde luego, agregar a la izquierda extremista conspiradora; así como a la oposición violenta que se mostró efectiva y arrogante hasta conseguir la abrogación del decreto supremo 5503.

Mario Malpartida es periodista.

El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.