
propósito de la condena a Maximiliano Dávila Pérez, último jefe antidrogas de Evo Morales, a 25 años de prisión en Estados Unidos por tráfico de drogas y armas, la DEA lanzó una dura advertencia a políticos, autoridades gubernamentales, policías y administradores de justicia de Bolivia.
“La sentencia de hoy (viernes) deja claro que ninguna placa, ningún título ni posición protegerán a quienes eligen el crimen sobre el deber. La DEA identificará, expondrá y llevará ante la justicia a cualquiera que abuse del poder para traficar drogas hacia nuestras comunidades, dondequiera que operen”, señaló el administrador de la DEA estadounidense, Terrance Cole.
La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), tiene en sus manos a Dávila, ahora condenado; al narcotraficante uruguayo que operaba desde Bolivia Sebastián Marset; y al exmayor de Policía Omar Rojas Echeverría, detenido en marzo de 2021 en Colombia, considerado el “Pablo Escobar de Bolivia” por la magnitud de droga que manejó y las estrechas relaciones con Dávila y jerarcas de los regímenes de Evo Morales y Luis Arce.
“Dávila Pérez convirtió su oficina en una empresa criminal, protegiendo a los traficantes, asegurando el movimiento de cocaína y facilitando directamente el flujo de drogas hacia Estados Unidos”, afirmó el funcionario de la DEA.
Dávila fue extraditado a EEUU en diciembre de 2024. En octubre de 2025 un jurado federal en Nueva York lo declaró culpable, informó este viernes 20 de marzo el Departamento de Justicia del país del norte.
El fiscal federal Jay Clayton declaró que Dávila Pérez “abusó de su posición como jefe antidroga en Bolivia para proteger envíos de cocaína hacia Estados Unidos a cambio de sobornos”.









