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l 20 de mayo, ya en medio de la crisis política con prolongados bloqueos carreteros, el presidente Rodrigo Paz ofreció una conferencia de prensa para anunciar el "reordenamiento" del gabinete y la conformación del consejo económico y social. Dos semanas después, dos ministros y una ministra renunciaron a sus altos cargos por decisión personal, debido a diversas circunstancias.

“Desde el Gobierno no solo les quiero anunciar que vamos a hacer un reordenamiento del gabinete que tiene que tener una capacidad de escucha. El presidente no puede estar en todas partes, el presidente no podrá resolver todos los problemas, pero tiene que atender todos los problemas”, afirmó el mandatario flanqueado solo por dos de los 15 ministros.

Al día siguiente, el 21 de mayo, solo el entonces ministro de Trabajo, Édgar Morales, comunicó públicamente que había puesto a disposición su cargo y horas después fue reemplazado por el jurista Williams Bascopé, quien hasta ahora no realizó el cambio de los viceministros de esa cartera de Estado.

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Morales se fue denunciando que el presidente Paz es aconsejado por "pésimos asesores" que "no conocen la realidad boliviana", refiriéndose, sobre todo, al argentino Fernando Cerimedo, exintegrante del equipo de asesores del presidente Javier Milei y que acumuló denuncias de manipulación en Brasil.

El "reordenamiento" del gabinete dejó de aparecer en la agenda pública. También desapareció el ministro de Defensa, Marcelo Salinas, a pesar de que efectivos del Ejército participaron en dos intentos fallidos de desbloqueo de carreteras bloqueadas por seguidores del evismo. Este martes, renunció.

Beatriz García, al contrario, protagonizó reuniones con el magisterio urbano y rural en Cochabamba, logrando evitar que ese masivo sector social se incorpore al plan de desestabilización ejecutado por la COB y sindicatos afiliados como los mneros y fabriles. Sin embargo, también dimitió.

Fuentes gubernamentales informaron que el motivo de las salidas de Salinas y García habría sido su negativa a firmar un decreto que dispone la aplicación del estado de excepción en el país a 34 días de bloqueos que se multiplican en siete de los nueve departamentos de Bolivia.

Cuando los presidentes bolivianos deciden realizar ajustes en sus equipos de ministros, el canciller del Estado, en condición de jefe de gabinete, presenta una carta firmada por todos los ministros poniendo a disposición los cargos para que los mandatarios relicen los cambios.

El locuaz ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, dijo hace unos días que esa tradición se cumpliría, pero no ocurrió y el anunciado "reordenamiento" del gabinete es por ahora un escenario de renuncias de ministros una por una: Trabajo, Defensa y Educación.