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E

n una jornada sin precedentes para la historia democrática reciente de Parguay, el presidente Santiago Peña Palacios presentó formalmente su renuncia al cargo este jueves. El anuncio, oficializado a través de un mensaje grabado, se concretó bajo una asfixiante presión política y ciudadana detonada por el colapso financiero y la posterior intervención del Ueno Bank.

"He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas", manifestó el ahora exmandatario. Peña agregó que su prioridad en este momento es garantizar la tranquilidad de los ahorristas afectados, informaron medios locales.

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La dimisión bloquea el tratamiento del libelo acusatorio de juicio político que la Cámara de Diputados se disponía a debatir de forma extraordinaria. El proceso legislativo ya contaba con el sorpresivo e histórico aval del propio presidente de la Asociación Nacional Republicana (ANR), Horacio Cartes, quien horas antes había retirado el respaldo político de la bancada oficialista a la administración saliente.

Tras confirmarse la salida de Peña, la cúpula del Partido Colorado activó los mecanismos de transición institucional en el Palacio de López:

• Pedro Alliana a la Presidencia: Conforme a la línea de sucesión constitucional, el actual vicepresidente de la República asumirá la conducción del Poder Ejecutivo para completar el mandato que se extiende hasta agosto de 2028.

• Antonio Barrios para la Vicepresidencia: Según confirmó Rodolfo Friedmann, integrante de la Junta de Gobierno de la ANR, el acuerdo político del oficialismo apunta a impulsar al senador Antonio Barrios como nuevo vicepresidente de la República. Al producirse la vacancia definitiva dentro de los últimos tres años del periodo constitucional, el nombramiento del sustituto corresponderá de forma directa al Congreso Nacional por mayoría absoluta de sus miembros.

La caída de Santiago Peña se precipitó luego de que el Banco Central del Paraguay (BCP) dispusiera el martes la resolución y disolución del Ueno Bank S.A. debido a una crítica situación de insolvencia, lo que congeló los fondos de casi tres millones de clientes y puso en jaque más de 850 millones de dólares en fondos públicos y previsionales.

La crisis mutó rápidamente en un escándalo político de gran envergadura debido a los vínculos comerciales y la participación accionaria que Peña declaró poseer en Ueno holding.

El malestar ciudadano escaló el miércoles a la noche con violentos disturbios frente al Congreso de la Nación, mientras la Justicia ordinaria ordenaba de forma paralela la detención y prisión preventiva de ocho altos directivos de la entidad bancaria imputados por lesión de confianza y tentativa de estafa.

El Congreso Nacional convocó a ambas cámaras de forma urgente para aceptar formalmente la renuncia de Peña e iniciar los actos oficiales de juramento de las nuevas autoridades del Poder Ejecutivo.