
l retorno de la DEA estadounidense a Bolivia no se restringe a la cooperación en actividades de interdicción al narcotráfico o la erradicación de cocales, también servirá para extirpar la corrupción de la fuerza antidrogas con la aplicación de mecanismos ya conocidos por los agentes como el polígrafo.
El objetivo es tener una fuerza antidrogas capacitada, sin corrupción y con la validación de que los responsables hayan pasado por los polígrafos. "Estamos dando los pasos necesarios para que realmente tengamos una fuerza antidroga que esté capacitada, que no tenga corrupción y tenga la validación de que sean personas que están a cargo que hayan pasado por los polígrafos", dijo Ernesto Justiniano, viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas.
El polígrafo o detector de mentiras es un instrumento que registra varias respuestas fisiológicas (respiración, ritmo cardíaco, presión arterial, sudoración) mientras una persona responde preguntas, basándose en la idea de que mentir causa estrés y cambios medibles en el organismo.
Era aplicado a los integrantes de la Felcn cuando la DEA y la NAS estaban presentes en el país, antes de la llegada de Evo Morales al poder, en 2006. A partir de la expulsión de la DEA, los mecanismos de control de los agentes antidrogas prácticamente desaparecieron.
Bolivia ha anunciado su incorporación a un esquema internacional de lucha contra el narcotráfico, de la mano de organismos norteamericanos antidroga, incluyendo la DEA, que se encuentran en el país para participar de una reunión con la Policía boliviana, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico y autoridades del sector.
Justiniano destacó que esta colaboración permitirá a Bolivia acceder a recursos y tecnología para combatir el narcotráfico de manera más efectiva. "Bolivia vuelve a ser un país fiable", declaró Justiniano, quien agregó que en el pasado el país generaba desconfianza en las reuniones de agentes antidroga.
La reunión, que se lleva a cabo en Santa Cruz, tiene como objetivo coordinar acciones conjuntas contra el narcotráfico y fortalecer la capacidad de la FELCN. Entre los puntos que se están discutiendo se encuentran la capacitación y apoyo técnico, el intercambio de información y el apoyo logístico.
"Estamos trabajando en una agenda para coordinar acciones conjuntas contra el narcotráfico", dijo Justiniano. "La colaboración incluirá acciones de interdicción conjuntas a nivel internacional y la revisión de los personeros que están en diferentes unidades importantes y sensibles de seguridad para detectar posibles casos de corrupción o narcotráfico".
La llegada de la DEA a Bolivia se produce después de 17 años de ausencia, y se espera que fortalezca la lucha contra el narcotráfico en el país. La colaboración con la DEA y otros organismos internacionales es vista como un paso importante para recuperar la confianza internacional y fortalecer la seguridad en Bolivia.








