
ás de 20 días de bloqueos en Bolivia mantienen prácticamente paralizada la economía nacional, afectando gravemente al comercio, el abastecimiento y el costo de vida de la población. Las pérdidas económicas ya superan los cientos de millones de dólares y continúan en ascenso.
Los cortes de ruta han provocado escasez de alimentos, combustible y medicamentos, además de un fuerte deterioro de la actividad económica. En algunos mercados, los precios de productos básicos se incrementaron hasta en un 300%, agravando la situación de miles de familias bolivianas.
Según diversos reportes empresariales y económicos, las pérdidas acumuladas superarían los 1.700 millones de dólares, afectando especialmente a sectores estratégicos como la minería, la agroindustria, el comercio exterior y el turismo. La Cámara Nacional de Comercio informó que solo en el departamento de La Paz el impacto económico ya sobrepasa los 600 millones de dólares.
La inflación anual se aproxima al 20%, mientras que la inversión extranjera continúa frenándose y las proyecciones económicas advierten un posible incremento del déficit fiscal hasta el 7% del Producto Interno Bruto (PIB). La población en general, y particularmente los habitantes de La Paz y El Alto, enfrentan una preocupante escasez de carne, verduras, combustible e insumos médicos, situación que además ha generado especulación y aumento descontrolado de precios en los mercados locales.
En el sector rural, agricultores y productores observan cómo toneladas de productos perecederos se deterioran en camiones varados en carreteras bloqueadas, provocando pérdidas económicas insostenibles.
Especialmente crítica es la situación del transporte pesado. Más de 5.000 camiones permanecen detenidos en fronteras y carreteras del país, con choferes viviendo en condiciones precarias, sin acceso adecuado a alimentos, agua, servicios médicos ni higiene básica. En la zona de Desaguadero existen más de 1.500 camiones varados soportando bajas temperaturas.
A estos perjuicios se suman multas por demora en la devolución de contenedores vacíos a puertos internacionales. Las penalidades impuestas por líneas navieras alcanzan aproximadamente los 1.000 bolivianos diarios por contenedor, situación que está llevando al borde de la quiebra a numerosos transportistas y operadores logísticos.
Asimismo, en puertos internacionales se registran sobrecostos por almacenamiento y “roleo de carga”, término utilizado cuando un contenedor no logra embarcarse en el buque programado y debe ser reprogramado para otro zarpe, incrementando significativamente los costos logísticos.
En anteriores notas de opinión, mencione sobre la oportunidad logística indicando “Bolivia de país mediterráneo a eje articulador logístico del corredor bioceánico”; sin embargo, la actual crisis solo hace que nos hundamos más.
Otros sectores severamente afectados son los comerciantes minoristas, artesanos y pequeñas empresas, cuyas ventas prácticamente se redujeron a cero debido a la paralización del tránsito y la falta de mercadería. Las pérdidas para este sector ya superan los 10 millones de bolivianos.
El turismo y la gastronomía atraviesan también una profunda crisis. Existen turistas varados en diferentes regiones del país, algunos denunciando extorsiones en puntos de bloqueo, mientras que hoteles y operadores turísticos reportan cancelaciones masivas, afectando seriamente la imagen internacional de Bolivia.
Los trabajadores informales que viven del día a día (albañiles, vendedores ambulantes, técnicos, plomeros y otros oficios), tampoco pueden generar ingresos para sostener a sus familias cuando las ciudades quedan paralizadas.
Finalmente, la empresa privada, que genera entre el 70% y el 80% del empleo nacional, reporta pérdidas millonarias en sectores como comercio, industria, importaciones y exportaciones.
La Cámara Nacional de Industrias informó que el sector industrial pierde entre 3 y 5 millones de dólares diarios debido a la paralización de fábricas, incumplimiento de contratos y dificultades logísticas.
Por su parte, la Cámara Nacional de Comercio estima pérdidas cercanas a 50 millones de dólares diarios para el comercio nacional, producto de importaciones retenidas, exportaciones paralizadas y problemas de distribución interna y abastecimiento.
El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) calculó que, en apenas 10 días de bloqueos, las pérdidas ya superaban los 500 millones de dólares en toda la cadena productiva nacional.
Actualmente, más de 122 millones de dólares en importaciones permanecen detenidos debido a restricciones en rutas y pasos logísticos, afectando directamente al comercio exterior boliviano.
Exportadores agroindustriales, mineros e industriales expresan creciente preocupación por retrasos en despachos, pérdida de contratos internacionales, multas por incumplimientos y el incremento de costos de transporte y almacenamiento.
Los empresarios también advierten efectos secundarios graves por el incremento de precios y presión inflacionaria; el desabastecimiento de combustibles y alimentos, el deterioro de la imagen internacional de Bolivia, la caída de confianza para nuevas inversiones y el encarecimiento de costos logísticos y operativos.
Franklin Durán Ruiz es capitán de ultramar y Máster Internacional en Gestión Portuaria.
El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Datápolis.bo.
